lunes, 9 de enero de 2012

Los tiempos perdidos y la sonrisa amarga.

Los tiempos perdidos y la sonrisa amarga.


La expresion del rostro de Hector al verme empacar mis maletas con la intencion de salir de casa no fue la que exactamente yo esperaba. Su expresion era de resignacion y silencio. Me miraba solamente desde el marco de la puerta sin intencion de decirme que me detuviera, que por el amor que en algun momento le profese no lo abandonara. Pero no lo hacia, el sabia a la perfeccion por que lo hacia. Yo ya no lo amaba mas. Para ambos fue dificil decirnos o no adios, pero lo aceptamos. Habiamos pasado los ultimos 6 años de nuestra vida ligados en union matrimonial. Fue una descion apresurada la que tomamos al casarnos, pues no teniamos ni un par de meses de conocernos; pero fue a primera vista lo que el corazon de ambos sintio intensamente por el otro y eso no podiamos negarnoslo. Fue algo sumamente intenso, los años que pasamos juntos fueron todos en su mayoria satisfactorios. Pero estabamos viviendo una mentira, ninguno amaba al otro de la manera en que se suponia, solamente nos habiamos aferrado a ese sentimiento que no habiamos sentido por nadie mas y ¿como ibamos a saber que era verdadero? Eramos solamente un par de chiquillos dejandose llevar por el momento tan placentero que fue la vernos. Pero a pesar de todo eso, de la costumbre que ya habiamos creado al convivir por tanto tiempo no fue suficiente para mantenernos juntos, para evitar que mis ojos se pusieran de pronto sobre otro hombre y que mi corazon volviera a latir como un loco como lo hizo con el. Cuando se escucho el ultimo “click” del cerrar de mi maleta me quede en silencio junto a la cama mirando la maleta por un momento, para luego mirar a Hector quien me miraba con atencion, con una expresion melancolica y resignada....

“Creo que es todo.” dije cortando el silencio que se habia forjado a nuestro alrededor. Un suspiro por parte de el me hizo sentir la piel chinita volviendo la mirada hacia la maleta que yacia en la cama. Hubiese preferido no haber sido sincera con el, decirle solamente que me iba por que ya no lo soportaba, la monotonia, la rutina de todos los dias a su lado. Pero eso seria mentirle terriblemente a la cara y sobre todo el y yo eramos sinceros el uno con el otro y a pesar de que esta situacion seria una sumamente dificil para el, tenia que serle sincera. No fue placentero, en lo absoluto no lo fue, pero fue mucho mejor de lo que yo esperaba. Queria ver enojo en sus ojos, que su voz se levantara de pronto y me hiciera estremeserme, sentir que la culpa que llevaba dentro de mi pecho tenia una razon. Pero en lugar de todo eso que merecia, recibi una sonrisa triste, me miro a los ojos y dijo

“Ya lo sabia, ya me veia venir esta conversacion.” y tras esta frase se encogio de hombros poniendose de pie de forma lenta y con una carga emocional que me hacia sentir los ojos de pronto llenos de lagrimas sin poder dejar de mirar como el queria alejarse de mi de pronto. Me dolia haberlo puesto en esa situacion, hacerlo sentir eso, pero era lo mejor, ser sinceros siempre fue lo mejor para ambos. Y ahora que estaba a punto de dejarlo para siempre y de una buena vez ese sentimiento de culpabilidad no se habia ido del todo. Baje la maleta tomandola con fuerza mirandolo si a penas aun estar ahi estatico en el marco de la puerta, mirando lo que habia sido nuestra habiatacion...

“Por favor prometeme algo.” dijo el al momento de que nuestras miradas volvieron a cruzarse. Contuve la respiracion y guarde silencio... “Prometeme que cuando te des cuenta de que estas sumamente lejos volveras a mi.” el silencio volvi a apoderarse de la habitacion y mirandolo al momento de que una lagrima vaga se queria escapar de mis ojos respira profundamente sonriendo con un tinte de dolor y amargura al escucharle decir estas palabras, palabras que habiamos dicho el dia en que nos comprometimos.

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