jueves, 3 de noviembre de 2011

La ultima desaventura.

Aquel retraso parecía ser de nueva cuenta obra del destino, pues desde que había salido de casa para hacer aquel esperado viaje todo había sido complicación, tras complicación. Pero ahora la pregunta era ¿Qué hacer? Estaba ya atardeciendo, su última comida había sido horas atrás y el dinero en sus bolsillos si apenas alcanzaba para obtener algo decente donde quedarse a pasar la noche y comer, quedando así a expensas de lo que pudiera ocurrir a la mañana siguiente…

-No podía pasarme esto a mi…- decía ella al tomar la mochila que se encontraba a su lado al estar sentada en aquel banco, mirando de un lado a otro a las pocas personas que como ella habían terminado varados en aquella estación. Al poco tiempo su mente comenzó a elaborar un plan que tal vez le ayudaría a pasar la noche. Días atrás al estar de paso por la ciudad había conocido a un joven de la facultad de literatura de la ciudad que le había ayudado aquellos tres días que había conseguido quedarse y que le había traído hasta la estación aquella misma tarde. Tomando su mochila no queda mas que ponerse de pie y buscar de donde comunicarse con Juan Carlos, pero el teléfono móvil que uno de sus hermanos mayores le habían proporcionado al ella marcharse de casa se había estropeado en una de sus desaventuras de los ríos que le habían quedado de camino. Su aspecto no era mejor que el de algún vagabundo residente de la ciudad así que la gente le miraba con extrañeza. Mas Liliana siempre fue lista para salir de aquellas situaciones que le ponían en un dilema como aquella…

-Disculpe que los moleste… pero me he quedado varada y…-

-No, ahora no… con permiso- le interrumpía la voz grave de la joven pareja que esperaba que le ayudasen al prestarle su móvil, mas con algo de temor se alejaban de ella y la miraban como un ser insignificante y peligroso, reacción que era tan común a cada parada que había hecho. Más sin perder la esperanza siguió preguntando persona tras persona recibiendo la misma respuesta una tras otra. La desesperación comenzó a hacerse parte de ella y dándose por vencida volvía a sentarse a aquel banco donde había estado esperando…

-Nunca voy a salir de aquí…- decía al respirar profundamente y cerrar los ojos al acomodarse en su asiento esperando descansar un momento y pensar por un momento que otra cosa podría ser posible para salir de ahí. El pedir ayuda de las personas no había funcionado por aquel viejo estigma o temor que la sociedad tenia sobre los que como Liliana habían recorrido kilómetros, sin la posibilidad de tomarse una buena ducha o lavar sus ropas. Para el mundo ella había dejado de ser aquella joven con licenciatura en medicina y pasaba a ser una joven vagabunda que podría hacer cualquier cosa para obtener ayuda. En aquel momento Liliana sentía que todas las puertas se habían cerrado y que la única opción seria quedarse en aquel banco y dormir hasta la mañana siguiente…

-Señorita… lamento esto pero por favor tiene que dejar la estación, debido a que esto no es un hotel o algo parecido- le informaba de momento uno de los miembros de seguridad de la estación…

-No, no… es que usted no entiende no tengo donde quedarme y mañana por la mañana saldrá mi autobús…-

-Lo siento señorita… pero tiene que retirarse-

-Por favor, no me moveré de este banco… necesito quedarme en algún sitio, ya es de noche y no tengo dinero yo…- suplicaba con desesperación al tratar de no llorar por aquella falta de cortesía solo por su apariencia, pues a su alrededor podía observarse a otras personas descansando en espera de su autobús…

-Por favor acompáñeme…- y sin más tomándola de uno de los brazos sin resistencia Liliana terminaba fuera de la estación, como un vagabundo más. En aquellos momentos ya no había otra opción más que gastar sus últimos 400 pesos en una habitación y esperar que al día siguiente, algún milagro se le presentara.

El viaje lleno de desventuras estaba comenzando a cansar a la joven de 24 años que hacia 6 mese había salido de casa. Ahora fuera de la estación, con su mochila sobre el hombro y un camino por recorrer tenia la esperanza de encontrar a alguien que le pudiera ayudar, o bien un teléfono publico del cual se pudiera comunicar con Juan Carlos, aquel que a pesar de su apariencia malgastada le había brindado una mano. Pero la noche hacia peligrosa cualquier calle en aquella ciudad donde todo podía suceder. El temor en las noches siempre solía florecer en Liliana, pues era cuando menos le gustaba encontrarse sola y era el único temor que aun no podía derrotar. Sujetándose con fuerza de tirante de su mochila solo miraba alrededor alerta, esperando encontrar un sitio donde poder quedarse, pero parecía que de antemano todo establecimiento había desaparecido, y ahora todo lugar que le hubiera parecido cerca por la tarde parecía tan retirado por la noche. De pronto al verse en ningún lado el paso de Liliana se detenía por completo y con temor miraba de un lugar a otro, mas no se veía ningún establecimiento, ni la estación de autobuses y mucho menos alguna persona que le pudiera ayudar. Para aquel momento Liliana había quedado desamparada y perdida en medio de la nada, en una ciudad donde nadie le brindaría una mano, donde la única persona que le ayudaría se encontraba lejos y con la idea de que ella ya había partido, había iniciado su última desventura.

“Noticia de ultimo momento, alrededor de las 10:24 am se ha encontrado el cuerpo sin vida de una joven, cuya identidad aun es desconocida. Se le encontró con la ropa desgarrada y alrededor de ella, lo que se cree eran sus pertenencias. Se mostro con un gran numero de hematomas en todo el cuerpo, así como rastros de una posible violación. Por ultimo se presume que la joven iba de camino a la estación de autobuses debido a la poca distancia que se le encontró de aquel lugar.”

.Pecado.

Era la primera vez que mis ojos se posaban en algo que me interesara de repente. No la habia visto nunca en aquel lugar, y al preguntar a uno de mis companieros me informaron que ella se encontraba siempre en el mismo lugar, en la misma silla, tomando la misma bebida desde siempre los sabados en la noche. Yo igual siempre me encontraba en aquel bar cerca de la oficina donde tenia trabajando por mas de dos anios. Nunca la habia notado hasta aquella noche en particular cuando la vi de frente al verla llegar al bar; lllevaba puesto un vestido de cocktel negro, zapatos de tacon alto y una elegante pulsera como unico accesorio. Su cabello era corto y color café oscuro que hacia resaltar el maquillaje de sus ojos y el brillo de estos mismos. Quede perplejo y solo podia mirarla de reojo, observando como un sujeto tras otro se acercaba a ella tratando de entrar a su privado mundo, donde solo era ella, un libro, un martini y la tenue luz del local. A cada uno lo rechazaba y mis deseos de acercarme a ella se incrementaban, pero un cierto nerviosismo que pocas veces habia sentido para acercarme a una mujer de pronto se hacia presente. Mis amigos Isaia y Marco me insistian en acercarme a ella, cosa que no era extrania pues hacia mas de 7 meses que habia terminado una relacion para nada agradable. Trate de animarme a acercarme a ella, mas cuando podia sentir el valor correr por mi cuerpo ella sutilmente se ponia de pie y se alejaba para salir del bar. Quede mirando hacia aquella direccion por unos segundos sintiendo algo extranio al perder la oportunidad de acercarme a ella, pero de alguna manera me impulsaba igual a volver al bar, la siguiente semana, a la misma hora esperando que lo que me habian informado sobre ella fuera verdad.

Paso el fin de semana y por el trabajo logre apartarla de mi mente por ratos, mas cuando me encontraba dentro de aquellos momentos en los que no habia mucho que hacer en la oficina, no podia evitar mirar al cielo y recordar el delicado y palido rostro de aquella misteriosa mujer que me intrigo tanto de momento, mas al poco de pensarlo me daba cuenta de que era tonto pensar en ello pues no la conocia, era una completa extrania que no tenia ningun derecho de acaparar mis pensamientos así tan de repente. Así que cerrando los ojos y respirando profundamente me forzaba a encontrar alguna otra que hacer y mentener mi mente distraida sobre aquello.
Así paso toda la semana y para cuando llego el dia que habia propuesto para acercarme a ella sentia que estaba mas nervioso y a la vez tan ansioso por volver a verla.
Como de costumbre mis amigos y yo nos sentamos al lado izquierdo de la barra donde podia ver con claridad la mesa en el rincon cerca de la puerta que tenia un letrero con la frase “Reservado” en espera a que ella llegase a ocupar su lugar. Me senti bien y tome mi primer trago de cerveza, mirando de reojo a la mesa solo esperando el momento de verla entrar por aquella puerta. Pero paso una hora y no habia seniales de ella, no me desespere, llame al hombre que de costumbre vendia rosas en el bar y le pedi que dejara una rosa roja en la mesa reservada para ella con la esperanza de que aquel detalle le arrebatara algun sentimiento agradable, le hiciera sonreir y de alguna manera me facilitara el ir a acercarme a ella. Inquieto segui esperando, tomando mi 4 cerveza para cuanto eran ya las 10:27 de la noche, mis amigos charlaban como era de costumbre mas yo por primera vez me mantenia distante de su platica al estar a la espectativa de verla llegar. Mas pasaron un par de horas mas y nada, mis Isaia insistio que nos fueramos del lugar pues a la maniana siguiente debiamos asistir a una capacitacion de la empresa. Trate de rehusarme, mas sabia que no tenia ningun caso, era tarde y ella no habia asisitido a la cita que pense el destino se encargaria de programar. Con un ultimo respiro de esperanza mire hacia todo alrededor del bar buscandola mas no se encontraba alli.

Al paso de la semana siguiente trate de olvidar poco a poco y con los dias funciono, regrese a mantener distraida mi mente en otras cosas y mantenerla alejado todo pensamiento relacionado con ella, su marca en mi habia desaparecido yno la recordab mas. A la maniana de un domigo, mi unico dia de descanzo decidi salir a correr por la maniana, para relajarme un poco despues de la tension de una larga semana de trabajo. Por mi mente en ningun momento regreso la imagen de aquella mujer y habia conocido a una secretaria del departamiento de administracion llamada Marla, con la que de inmediato sentia lgo especial y comenzamos a salir con el resto de los chicos de la oficina. No sabia si ella se interesaria en mi de alguna forma, pero al menos una agradable amistad estabamos entablando. Aquella maniana mientras corria alrededor del parque cercano a mi departamento comenze a pensar en como invitaria a Marla a una cita solo ella y yo. Lo mas correcto seria una cena donde pudieramos charlar, pero a la vez pensaba en llevarla a algun lugar mas divertido como al billar o los bolos. Trataba en verdad de prepararlo todo perfecto, mas de pronto frente a mi vi la figura de una mujer que corria a la distancia. Su fisonomia me parecia tan familiar y una extrania sensacion comenzo a recorrerme cuando apresure el paso para alcanzarla para descifrar quien era. Al estar a un metro o un poco mas de distancia aproximada mente le reconoci de inmediato, era ella y mi mente se paralizo. En aquel momento recorde la noche en que la vi por primera vez, la noche siguiente en que ansioso le esperaba y nunca aparecio retrayendo aquellos nervios y extrania sensacion que recorrio mi cuerpo de arriba hacia abajo. Comenze a olvidar lo que estaba en mi mente minutos atrás y comenze de nuevo a pensar como acercarme a ella, esta oportunidad no podia dejarla pasar, necesitaba acercarme a ella, mirarle a los ojos de nuevo y escuchar su voz. Ella de pronto aumento la velocidad y rapidamente comenzaba a alejarse de mi. Debo ser sincero al verla correr así de rapido comenze a preocuparme por que mi condicion nunca que buena y nunca me habia mantenido en forma, corria solo en ocasiones muy distantes, pero no iba a permitir que aquello impidiera que le dirigiera la palabra. Así que aumente la velocidad de igual forma y volvi a acercarme a ella quedando atrás de ella por menos de un metro, mi respiracion agitada me impidia decirle algo para llamar su atencion, mas segui corriendo esperando poder llegar a sulado y tratar de detenerla aunque fuera con un pateticas senias a mi imposibilitada respiracion. No se como ni de donde consegui las fuerzas necesarias para mantener su ritmo y a la vez poder alcanzarla, pero lo habia logrado, dentro de mi aunque agotado me sentia satisfecho y alentado a dar el siguiente paso de hablarle y hacer algo para acercarme. Mas al hacer contacto con su mirada mi corazon se paralizo, literalmente. Cai al suelo, tratando de respirar, sintiendo que mi corazon no latia mas, un dolor insoportable me recorrio el cuerpo y miraba al cielo nublado de aquella maniana, pensando en que iba a morir. Desesperado di mi ultimo aliento y lentamente comenze a cerrar mis ojos, pero antes de caer en la oscuridad vi como la silueta de ella se acercaba a mi dejando me ver una borrosa sonrisa y un mirar sin brillo que me llevaba a la oscuridad sin mas remedio.

Despues de aquello no sabia exactamente que sucedia, solo podia verme a mi mismo a los lejos, al otro lado de un largo pasillo oscuro donde se encontraba una luz alumbrandome. Me podia ver aterrado, de rodillas, con un sudor nervioso y un manto de lagrimas en mis ojos. Trataba de acercarme para entender que estaba sucediendo mas si n importar cuantos pasos lograra dar, no me acercaba ni un centimetro siquiera. Queria gritarle al yo que se encontraba en aquell posicion, debil y expuesto, mas mi voz no se escuchaba en ningun rincon. Desesperado, trate de salvarme a mi mismo, mas de pronto solo pude ver como me miraba aquel yo que se encontraba sometido, con una mirada aterrada y podia ver como sus labios se movian tratando de decirme algo, mas solo escuche por ultimo un horrible sonido que me hacia abrir los ojos, cegandome de pronto por la luz tan blanca que entraba a la habitacion. Cuando recupere la vista, observe a mi alrededor y vi a mi madre aun lado, con lagrimas en los ojos y una sonrisa que me confundia un poco. Pregunte que habia sucedido y mi madre solo me dio el vago detalle de que habia sufrido un fuerte ataque al corazon, que me habia dejado inconciente por mas de 4 minutos y aquello habia causado un coma de 2 semanas. Me quede sorprendido y poco a poco comenze a recuperarme. Ya no recordaba nada de lo que habia sucedido antes del ataque ni de lo que habia visto despues.

Tuvieron que pasar 2 meses para recuperarme totalmente y regresar a mi vida cotidiana. En todo aquel proceso Marla se encontraba conmigo y aquello me hizo proponerle que fuera mi novia, ella acepto y eramos una pareja agradable, que pasaba un excelente tiempo. En aquellos dias por mi cabeza nunca pasa de nuevo aquella imagen de aquella mujer y era feliz. Así pasaron 7 meses y a mi mente se vino la idea de hacer Marla mi esposa. Era una mujer encantadora, era hermosa y sentia que la amaba.
Una noche despues de dejar a Marla en su casa iba dentro de mi coche. Eran alrededor de las una de la madrugada y las calles se encontraban un poco desiertas. Encendi la radio y con una sonrisa de satisfaccion, en mi mente solo pasaba el recordatorio de que al dia siguiente, despues de un agradable paseo por su parque favorito, despues de la cena mas agradable en el restaurante donde le pedi que fuera mi novia, le haria la gran pregunta esperando que ella respondia que si. Me distrai de pronto y no vi que una joven cruzaba la calle, y a punto de atropellarla logre frenar el auto gracias al freno de emergencia y sali del automovil de inmediato. Me acerque a ella rapidamente pues se habia quedado paralizada, por el miedo suponia yo, en medio de la calle. Le pregunte si estaba bien y ella me respondio solo moviendo su cabeza y mirandome fijamente a los ojos. Al descifrar su mirada me los recuerdos sobre ella regresaron a mi mente como un millon de destellos a la vez, que me dejaron un poco aturdido y confundido. La mira fijamente tratando de recordar de momento por que me parecia tan familiar, ninguna suerte tuve. Le ofreci llevarla a casa y ella accedio. Durante el camino un silencio extranio se apodero de nosotros y solo se podian sentir las miradas de reojo que uno hacia al otro. Cuando llegamos por fin ella sonrio ligeramente y me miro fijamente con una expresion mas tranquila y me invito a pasar por algo de beber en agradecimiento de lo que habia hecho por ella. Era tarde y trate de rehusarme, mas su insistencia y mi debilidad por no ser descortes me hicieron acceder a la invitacion y subimos hasta su departamento. Al encontrarnos arriba, justamente al entrar senti una extrania energía que me hizo erizar la piel; en aquel momento debi de haber regresado y dejarla ahí, mas inconcientemente pase y tome lugar en la pequenia sala. Ella de inmediato se fue a la cocina para traer algo de beber, yo al estar ahí solo me dedique a observar alrededor mirando las fotografias que habia por toda la sala. Cada una era de una persona diferente, pero ninguna era de ella, pense que podrian ser sus familiares y solo las miraba con curiosidad. Cuando ella regreso de la cocina, no era un café lo que traia en las manos y mi mirada se quedo perpleja al verla de pronto vistiendo un atrevido juego de lenceria rojo…

-Ven…- dijo ella con una voz sutil y yo me quede a su merced como si de un hechizo se tratase. Al ir acercandome a ella recorde el primer dia en que la vi y mi piel se erizo, mis instintos se excitario e hicieron imposible el que me detuviera al estar frente a ella y tomarla con un movimiento algo brusco y por fin besar aquellos labios que me habian tentado desde hacia tanto tiempo. Olvide a Marla y todo lo que habia vivido con ella despues de tanto tiempo con el paso de que las prendas se iban desprendiendo de mi cuerpo y el de ella. Besando su cuello recorde el inicio del dia en que me habia dado el ataque y con movimientos desesperados, ansiosos, la tumbe en el sillon besando sus pechos con desperacion, moviendo mi cuerpo sobre el de ella escuchandola jadear, sintiendo nuestro calor, poco a poco iba a perdiendo el control. No lo soportaba mas y en el instante previo a la union de nuestros cuerpos, un recuerdo mas se apodero de mi cabeza, aquella sonrisa y aquella mirada que borrosa me habian despedidos me hicieron detenerme en seco y mirarla a los ojos para encontrarme con aquella expresion tan seca como la vez anterior, sentia miedo y me aleje de ella sin decir nada, senti de momento que debia salir de ahí a cualquier costo. Pero me senti de pronto debilitado y cai al suelo mirandola de reojo como desnuda, segura de si y con aquella sonrisa que aterrorizaba se acercaba a mi…

-Vez como los hombres caen ante la lujuria… se ciegan sin importarles que puedan perder todo lo que aman- dijo ella con un tono de voz diferente al que le habia escuchado anteriormente. No entendia sus palabras y le miraba de reojo para luego mirar alrededor de la habitacion, percatandome que no era la misma, sino que era la sala de la casa de Marla. Me senti nervioso y queria escapar de aquel lugar pues no podia creer lo que mis ojos veian. Pero de pronto escuche la voz de Marla desde la planta superior de la casa, mientras que aquella mujer que de momento no reconocia, me tenia a sus pies, me sentia tan debil y sometido y recorde aquella extrania imagen que habia visto de mi mismo mientras estaba en coma. Deseperado y nervioso comenze a sudar y temblar pues aquello no podia ser verdad, no podia ser que yo mismo hubiera llegado a esa situacion. Mis ojos se llenaron de lagrimas cuando volvi a escuchar la voz de Marla llamandome, necesitaba hacer algo y mirando a aquel demonio frente a mi implore por que me dejara salir de aquel lugar, mas ella solo reia y se acercaba a mi, moviendome a su voluntad, tomandome del rostro mientras ella se recostaba frente a mi mentras yo estaba de rodillas. Cuando senti que estaba liberado…Marla se encontraba en la mitad de las escaleras mirandome horrorizada, triste y con las lagrimas incontrolables cayendo de sus ojos…

-Marla… no me mires… ¡No me mires así!- grite y recorde que era como al verme a mi mismo. No pude dejar de mirar a Marla cuando la vi tratando de volver hacia arriba cuando por la conmocion de todo aquello la hizo tropezarse con sus propios pies, haciendola caer de espaldas por las escaleras, golpeando su cabeza contra uno de los filos de los escalones, perdiendo la vida al instante. Un grito desesperado se escucho de mi parte y corri a verla de inmediato, la tome en mis brazos y senti aquella humedad en su cabello por la sangre que salia incontrolabe por el golpe. Mire hacia la sala con rabia pero ella ya no estaba. Sin saber que mas hacer tome a Marla entre mis brazos para llevarla a un hospital con la esperanza de ayudarla. Pero fue demasiado tarde, habia muerto desde el instante que su cabeza golpeo con aquel filo. Me sentia debastado, me sentia un desgraciado y no sabia que mas hacer con mi vida.

Perdi mi empleo a causa de la depresion, me acostaba con cualquier mujer que se me pusiera en frente o que pudiera pagar para estar con ella en la noche. Desde aquel instante tan extranio no pude parar de sentir aquellos instintos tan bajos y animales tan alimentados. Cai en el vicio de la bebida y despues no tenia ninguna razon para seguir con mi vida.
Una maniana solamente me desperte, tome uno de los cuchillos de la cocina y me mire fijamente en un gran espejo que tenia en la sala. Me mantuve en silencio por mas de 3 horas solo mirandome totalmente destruido, recordando que habia perdido a la mujer perfecta por un maldito recuerdo que me habia enajenado de placer. Me mire bien y sin mas comenze a cortar mis brazos de una manera profunda haciendo que la sangre corriera de inmediato. Al poco tiempo cai debilitado en el charco de mi sangre y mire al techo blanco de la casa, sintiendo aquella agonia de que iba a morir, pues nadie iria a visitarme, mis amigos me habian dejado al momento de que decidi dejarme caer en aquel torbellino, mi madre solo iba los fines de semana por las tardes y a nadie mas le interesaba. Sentia que se me escapaba la vida y me sentia reconfortado. La mirada comenzo a nublarse y sonrei esperando a mi ultimo aliento, esperando así poder descanzar y olvidar todo lo que me habia sucedido en tan poco tiempo. Era casi el momento cuando vi de nuevo aquella silueta acercandose hacia mi, su mirada vacia y oscura y su sonrisa sarcastica y horrible estaban justo frente a mi rostro. No tenia fuerza de decir nada, pero senti aquel coraje por todo lo que me habia hecho recorrerme una vez mas, mas no podia hacer nada, solo mirarla fijamente y escucharla decir por ultimo…

-Es la lujuria… la que te tienta, te atormenta, te deshidrata… no todas las historias son de amor, no por ver a una linda chica te enamoraras de ella… - por ultimo escuche y cerre mis ojos perdiendome en la oscuridad, esperando estar muerto y alejarme de aquel sentimiento para siempre.

-La lujuria… es algo que debes aprender a encadenar…-

Abri mis ojos y la vi… de nuevo, teniendome de rodillas, con una expresion desesperada, ansiosa… mas no de furia sino de querer tomarla, olvidandome de todo solo queria volver a desencadenarla.