lunes, 14 de septiembre de 2009

.Sin nombre.

Al paso de los días, de nueva cuenta aquel viajero se encontraba en la ciudad que lo había visto crecer, donde podía sentirse cómodo, a pesar de llevar bien presente la sensación de no haber logrado mas que fracasos en su viaje de ya casi tres años en busca de algo que aun no descifraba y que en aquellos momentos había perdido esperanza de encontrar. En aquellos momentos sus primeros nuevos pasos en aquellas calles lo hacían sentir mejor poco a poco pues al fin había terminado todo.

-No lo puedo creer…- decía una voz de pronto al abrirse la puerta de una agradable casa en las colonias de fuera de la ciudad. Aquella voz de sorpresa era de una joven de cabellos de color azul que miraban al joven de cabello largo con una expresión llena de emociones, mas dejando aflorar aquella de placer por volverle a ver…

-No molestes Farah solo déjame pasar- con aquel tono un poco seco pasaba de largo a su hermana menor que solo lo miraba de reojo al dejar escapar un suspirar algo melancólico al cerrar la puerta. Las cosas en aquella casa no habían cambiado mucho, el silencio de aquel lugar para tres se mantenía, el orden de las cosas seguían siendo el mismo, solo con algunos objetos que faltaban en la habitación, mas de ahí todo era como aquel viajero lo había dejado antes de partir…

-¿Y mama?- preguntaba al entrar a su habitación y dejar sus maleta y aquel desgastado estuche de guitarra, para dejarse caer en la cama y mirar al techo con aquel tinte de insatisfacción en su rostro…

-En el trabajo… es temprano aun para que allá regresado… ¿Qué no te acuerdas?- con sarcasmo se refería a su hermano quien solo cerraba sus ojos por un momento y dándose la vuelta le otorgaba el silencio de su espalda a aquella joven que desde el marco de la puerta lo miraba con tristeza. La situación entre ellos no había cambiado para nada, desde antes de su partida hasta aquel día los resentimientos de el hacia ella seguían estando a flor de piel…

-Se que poco te importa… pero me da gusto verte de nuevo- decía algo acongojada, pero sin mas y en silencio desaparecía de la escena dejando a su hermano recostado en su cama, mirando fijamente a la pared mientras que escalofríos recorrían su piel debido a aquellas palabras… Han pasado casi tres años, y es lo mejor que puede decirme… Pensaba al cerrar sus ojos y respirar profundamente esperando poder conciliar un poco el sueño después de aquel viaje tan largo que a final de cuentas lo había regresado a casa.

Capitulo 4

“La noche era silenciosa y al pie del balcón de una casa de dos plantas se veía la figura sigilosa de un joven que con algo de temor aguardaba a la salida de la joven enamorada que con una sonrisa ansiosa pero de una forma silenciosa salía de casa para llegar hasta donde aquel joven, con expresión preocupada le esperaba…

-Perdona la tardanza Carlos…- decía respirando profundamente y con algo de emoción acercándose a el para abrazarle con cariño, esperando la respuesta de su parte, mas una reacción fría era la que a final de cuentas era recibida, lo que la dejaba con un aire de confusión y algo de temor, al alejarse lentamente del cuerpo de su amado quien sin poder mirarla a los ojos le daba la espalda…

-Jimena… ya no puedo con esto- y era lo último que la joven lograba escuchar con claridad. Su corazón y su mundo tal cual lo había conocido se había destruido de pronto y ahora…

-No… no es verdad lo que me estas diciendo, ¿Verdad? Es una broma… lo se…-

-No Jimena… yo, ya no puedo seguir contigo… me sofocas demasiado yo…- se detenía en frio y dándose la vuelta se encontraba con Jimena que envuelta en un llanto silencioso pero incontrolable, había caído al suelo al recibir aquellas palabras, sin poder creer lo que escuchaba, sintiendo que su corazón poca poco iba fracturándose en miles de pedazos…

-Pero, pero yo te amo… ¡Yo te amo Carlos! ¿Cómo puedes hacerme esto?- comenzaba a decir desesperada mientras que el joven solo la miraba con un dolor y lastima, sin saber que mas decirle, sin saber que hacer, pues el acercarse a ella no era opción…

-Jimena por favor no quiero dañarte mas…- y dándose la vuelta comenzaba a alejarse de ella con un aire de culpabilidad tan grande que le haría regresar en cualquier momento, pero que sabia muy bien que debía controlar…

-¿Has encontrado a alguien mas?- preguntaba con fuerza al ponerse de pie de una manera tambaleante, mirándolo si apenas a travez de las lagrimas que seguían saliendo de sus ojos…

-No, Jimena no es eso… perdóname- sin mirarla siquiera seguía su camino hasta perderse en aquella oscuridad, dejando a solas bajo la noche a la joven que con el corazón hecho pedazos sentía que ya nada tenia algún sentido en aquel instante, que ahora todo lo que había vivido parecía una mentira, que coraje y tristeza le afloraban por lo ingenua que se sentía en aquel momento y que ni el llanto de sus ojos podría calmar. “

-Kira disculpa si lo he dejado entrar pero…-

-No importa Hilda… por favor déjanos solos- decía la joven escritora que sacándose la chaqueta la dejaba caer en uno de los sillones de la sala donde ahora se encontraba frente a frente con un joven de no mucha estatura, con el cabello corto y vestimenta casual. Aquel que se encontraba frente a ella mostraba una sonrisa que no podía ocultar y ella con una aire de incomodidad se sentaba en uno de los sofás de la habitación mirándolo si muy apenas de reojo…

-Kira… ¿Te molesta que este aquí? Si lo deseas me voy- con un tono de voz sutil se dirigía a la chica que negaba con la cabeza y dejaba escapar un profundo suspirar al cerrar sus ojos por un momento…

-No seas tonto Lucas por favor… siéntate ¿Te ofrezco algo?- preguntaba por mera cortesía al mirarlo de reojo y recibir la respuesta silenciosa de aquel joven que se despojaba igual de su chaqueta color naranja y al sentarse la ponía sobre sus piernas, sin despegar ni un minuto su mirada de la joven escritora que acomodándose en el sofá realizaba un gran esfuerzo y fijaba sus pupilas sobre las de aquel invitado suyo. El silencio por un buen rato ataco a la habitación y la incomodidad por la extrañeza del asunto para ambos se hacia mas grande. El sonido del reloj colgado en la pared se hacia a cada segundo mas fuerte y las respiraciones de ambos sin ponerse en sintonía siquiera se escuchaban al unisonó, sus miradas perdidas una sobre la otra…

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?- preguntaba de pronto quebrando aquel silencio para deshacerse de aquella curiosidad que desde que sus ojos lo vieron de nuevo la había invadido sin poder controlarlo…

-Te busque mucho… mi hermana te vio en la universidad me lo dijo… y yo… desde que lo supe bueno, fui con mis amigos en tu facultad, fui con cada uno esperando encontrarte pero…-

-No te pregunte por una historia de cómo y por que… solo dime que quieres…- exaltada se ponía de pie respirando profundamente y soltando su cabello por un momento, para relajarse tratando de no perder la cordura en aquel momento de tenerlo de nueva cuenta frente a ella después de ya mas de 3 años…

-Te dejaste crecer el cabello… te vez muy linda- decía al sonreír ligeramente manteniéndose calmado al mirar cada movimiento que ella realizaba, mostrándose como maravillado y que a la joven escritora le resultaba tan familiar y que sin poder darse cuenta le hacia sonreír…

-¿Qué quieres Lucas?- preguntaba de nuevo insistente con una calma mas notable en su porte así como en su expresión al aun así darle la espalda al joven que silencioso se ponía de pie para acercarse poco a poco hasta donde ella se acercaba, posando sus manos sobre la cintura de ella que de inmediato se sobre exaltaba y se daba la vuelta para alejarse un par de pasos de el, mirándolo fijamente, con aquel ligero sonrojo en sus mejillas al tenerlo de nueva cuenta tan cerca…

-Kira… dame un beso…- en un susurro aquellas palabras salían de su boca y sus manos veloces tomaban las delicadas de ella que se quedaba en silencio bajando la mirada y solamente sonriendo con sutileza...

-No pensaste que seria tan fácil… ¿Verdad?- le respondía sutilmente al soltar sus manos y mirarle fijamente mientras que aquella sonrisa se mantenía en sus labios, que trataban de ocultar las lagrimas que desde sus ojos estaban a punto de salir, llenas de emociones que aquella situación le hacia sentir…

-El hecho de que estemos aquí de nuevo frente a frente no significa que sucumbiré a tus brazos de nueva cuenta… no como la ultima vez donde, fui yo la que cometió el error de creerlo- decía ella al respirar profundamente y cerrar sus ojos antes de pasarlo de largo y encaminarse hasta la puerta principal, dejando atrás a Lucas que con un respirar profundo mantenía la sonrisa confiada en su rostro y tomando su chaqueta con fuerza entre sus manos seguía a la escritora que esperaba con la puerta abierta y la mirada al suelo…

-Pero esta vez… yo no me rendiré tan fácil…- decía por ultimo antes de salir del departamento, dejando con un sentimiento confundido dentro del pecho de la joven que con sus ojos cerrados solo lo dejaba ir de nuevo… Por que tenía que ser esto… Se reprochaba al dejarse caer con desgano sobre el sillón de la sala, para así en silencio dejar escapar las sigilosas lágrimas que llenas de recuerdos y emociones escapaban de ella.

Pasaron un par de días y parecía ser que poco a poco todo en la vida de aquel músico volvería a la normalidad. Había regresado a la escuela a terminar sus últimas clases de música, su madre había quedado feliz con verlo de nuevo y sus amigos lo habían recibido de la mejor manera. Pero aun así un pensamiento vago todas las noches, a cada momento en el día que se encontrara solo, le regresaba a la mente y le hacia cuestionarse a si mismo si el regresar fue lo mejor que pudo haber hecho. La expresión en su rostro aquella mañana mostraba aquel dilema que lo hacia mantenerse en silencio al encontrarse a la mesa tomando el desayuno. Su madre había salido a trabajar desde muy temprano y su hermana tenía distintos horarios para dormir ya que había dejado la escuela años atrás y sobre trabajo no era fácil hablar con ella. Así que se encontraba solo, mirando fijamente a la nada mientras que el tazón de cereal reposaba frente a el, mientras que el silencio florecia en toda la casa haciéndolo sentir incomodo…

-Farah… me voy a la escuela, mama te ha dejado el desayuno- informaba tras tocar a la puerta de la habitación de su hermana, esperando que esta le escuchara, mas como era común ninguna respuesta era recibida. Sin más tomaba la vieja mochila que acostumbraba llevar a todas partes, el estuche de su guitarra, listo para un día más de clases. El día era uno lluvioso, agradable para el que sin una sombrilla se dirigía hacia la puerta principal…

-¡Espera!- gritaba de pronto la hermana menor del músico que se detenía abruptamente al estar sujetando la perilla, girándose solo un poco para encontrarse con la sorpresa de que su hermana se encontraba arreglada y con una sombrilla negra en sus manos que se extendían hacia el…

-Toma… te vas a mojar todo después- decía al sonreír ligeramente dejando perplejo a su hermano que sin saber que decir solo tomaba la sombrilla y asentía mirándola de reojo. El silencio por unos momentos los atrapo…

-¿A dónde vas?-

-Pues… aunque lo creas o no… voy a trabajar- con una sonrisa plena se daba la vuelta y se encaminaba a la cocina dejando atrás a su hermano que no podía creer aquellas palabras. Sus ojos solamente se cerraban por un momento y sin decir mas salía de casa, dejando a su hermana menor a solas donde su sonrisa se borraba y un aire desilusionado se mostraba en su mirar al observar como la taza blanca se llenaba con el café caliente... Y ahora se preocupa por mí… Pensaba el músico al dejar caer el paraguas en la entrada del jardín sin importar sentir la lluvia caerle encima, solo levantaba su mirada y admiraba aquel paisaje tan caótico que aquella lluvia podía ocasionar en la gran ciudad.

Después de pasar unas cuantas cuadras y terminar con las ropas totalmente empapadas, el joven músico respiraba tranquilo al ver como la lluvia poco a poco iba cesando. Su aspecto se había vuelto más revoltoso por el agua y si mirada vaga aun se encontraba al frente sin observar a quienes le miraban pasar con una expresión por su mal aspecto, cosa que a el poco le importaba. Eran las 7:43 am y aun faltaban minutos para que las clases iniciaran y el ya se encontraba frente a la facultad con una expresión desganada…

-Mira, mira… si como siempre has llegado temprano, me das tanta flojera- decía de pronto una voz grave y familiar para aquel que forjaba una sonrisa sarcástica al rolar los ojos hacia un lado para encontrarse con su amigo de toda la vida: Leon, un chico de corta estatura, con una siempre reluciente sonrisa para hacer contraste con sus oscuras y viejas ropas que se rehusaba a desechar. Desde que se habían conocido en los primeros años de escuela, aquellos no volvieron a separarse nunca, y a donde fuera uno el otro le seguía sin temor. Así que por eso se encontraban los dos en la facultad de música, uno guitarrista y el otro pianista empedernido, romántico a morir aunque su aspecto no lo mostrara del todo….

-Mira quien habla… si tu estas igual de temprano que yo… ¿Qué no?- con aquel tinte de sarcasmo característico de su persona, el joven músico se acercaba a su viejo amigo para tomarle por los hombros y así seguir con su camino hasta la entrada a la facultad...

-Pues si, pero yo no vengo por placer, vengo por que me quede de ver con O…felia…- decía entrecortado al mencionar aquel nombre al mirar de reojo a su compañero que sin inmutarse seguía caminando al soltarlo sin brusquedad, para llegar hasta una de las jardineras donde dejaba su mochila y estuche de guitarra para respirar profundamente al cerrar los ojos…

-¿Cómo esta la vieja arpía?- preguntaba al mirar de reojo a Leon que solo mostraba una mueca de culpabilidad por haber tocado aquel delicado tema para su guitarrista amigo que recogía sus cabellos en una coleta de caballo para comodidad…

-Lo siento hermano… no iba a decirte por que ya se como te pones…- suspiraba con pesadez al sentarse en una de las bancas bajo el domo de la entrada principal. Mientras que con la mirada era seguido por el joven músico que retomando sus cosas le seguía y se sentaba a su lado…

-No te preocupes… ellas es lo que menos me molesta en estos momentos- decía al dejar caer todo su peso en la banca al tratar de relajarse un poco, sintiendo la incomodidad de la humedad en todas sus prendas. En un momento poco a poco comenzó a verse llena toda la explanada de la facultad, dejando rezagados entre la multitud a los viejos amigos que solo miraban a la gente pasar mientras que el tiempo seguía pasando…

-¿Todavía sigues pensando en eso?- preguntaba Leon al mirar a su alrededor esperando escuchar la respuesta de su mejor amigo, quien solo ponía su mano en el hombro de el y se ponía de pie ignorando la pregunta por completo al tomar su mochila y el estuche de su guitarra. Estirando su cuerpo un poco y respirando profundamente volteaba a verlo de reojo haciendo un simple gesto para que le siguiese… ¿De que sirve perder el tiempo en eso? Ahora solo debo concentrarme en la música… nada mas… pensaba al caminar entre los demás estudiantes de la facultad que charlaban dentro de sus grupos, sin percatar por completo la presencia de aquel músico y su viejo amigo que corría tras de el, con aquel aire de comprensión hacia su amigo de años.

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