lunes, 14 de septiembre de 2009

.Sin nombre.

Abriendo los ojos muy lentamente los rayos de sol iban pasando bajo sus parpados, haciéndolo sentir aquella sensación molesta por no ser más que otro día el que se presentaba. Habían pasado nada más 5 días de su llegada a la ciudad y sentía lentamente el desahucio al no encontrar de nuevo lo que estaba buscando. En aquel momento sentía la necesidad de hacer alguna otra cosa, su tiempo se sentía tan malgastado que al encontrarse mirando fijamente aquel techo desconocido sentía la necesidad de salir de ahí y regresar a lo que era antes. Sin ganas siquiera sabia que debía ponerse de pie, despertar y seguir con lo que hacia sin mas día con día. Mostrando movimientos desganados impulsando su cuerpo salía de la cama y poco a poco se despojaba de la camisa blanca que había adquirido como pijama, sintiendo como sus pies por si solos se movían hacia la siguiente parada que era sin dar alguna objeción a darse una ducha que esperaba le ayudase a despertar y volver a retomar aquel anhelo que lo había llevado hasta donde se encontraba, aunque solo fuese por un momento.

-El agua es diferente… todo aquí es… diferente- decía al sentir el agua tibia caer sobre su piel, sin poder hacer algún otro movimiento mas que cerrar sus ojos y respirar, dejando que el tiempo corriera lentamente. Mas sin poder controlarlo de pronto la tranquilidad se perturbaba por el estruendoso timbrar del teléfono de la habitación, que de inmediato lo hacia reaccionar…

-¡Carajo!- decía al esperar que el agua dejase de correr al cerrar las llaves y tomar una toalla que le cubriera la cintura hacia abajo al tratar de darse prisa, ignorando la humedad y el gua que aun caía de su cuerpo, solo esperando poder llegar a responder pero… Muy tarde… como siempre muy tarde… Se reprochaba al tener en mano el teléfono móvil, observando el parpadeo de un número extraño en la pantalla del aparato…

-Maldición…- se decía en un suspiro antes de dejarse caer de nuevo a la cama, a medio bañar y de nueva cuenta con aquella sensación recorriéndole el cuerpo, la que compraba con simples escalofríos, esperando así calmar su ansiedad.

Dándose las 11:00 am en toda la ciudad, el extranjero de nueva cuenta se encontraba fuera de casa, llevando sobre su hombro el estuche de su vieja guitarra, su pasión de años de la cual no podía alejarse a pesar de lo que estuviese buscando, iba con el manteniéndolo así en una realidad que le tranquilizaba, que le seguía mostrando quien era y que era lo que no debía cambiar por ningún motivo en su vida. Su misión, como la de muchos por aquella mañana era encontrar un empleo, para el algo temporal que solo lo mantuviera con vida en su estadía que poco a poco parecía que seria una corta, como muchas otras de sus paradas, pues… en el aire aun no se respiraba aquella sensación que le hiciera sentir lo que buscaba…

-Disculpe… ¿Sabe donde queda la estación de metro Libre?- se escucha tras de el una ligera vocecilla que le hacia voltear de reojo y percatarse de la presencia de otra persona que sin razón aparente se dirigía hacia el. El silencio lo abarco de pronto y una mirada funesta fue la respuesta que aquel joven estudiante pudiera recibir dándole el pase de partida de aquel lugar. La hostilidad de lo definía de momento, a aquel que sobre su hombro pendía un estuche, solo dedicaba su vida en aquel momento…

-No tengo tiempo…- decía de pronto en voz alta al sacar de sus bolsillos una cajetilla de cigarros maleada y de esta un ultimo cigarro que colocaba entre sus labios para encenderlo. El recorrer de la nicotina en su organismo de pronto le relajaba y le daba el ánimo de llegar hasta donde su destino indicaba. Un bar con luces de neón opacadas por el sol, con los vidrios polarizados y con aquellas mesas fuera se encontraba abierto en una ocasión especial…

-No te cansas de seguirme… esto esta dejando de parecerme gracioso- se escuchaba de pronto una voz sorpresivamente familiar para el que ocultaba su mirar incrédula al ver a la chica de cortos cabellos frente a el. En sus manos un par de baquetas y en su rostro una sonrisa sarcástica que de nueva cuenta dejaba sin palabras a quien la observaba… Maldición…

-Mas te valse ser bueno… no nos estamos andando con amateurs- advertía antes de entrar al local, dejando atrás al que de una manera perpleja la seguía con la mirada hasta que su fisonomía se perdía dentro del bar…

-lunes, martes, miércoles, jueves viernes… y hoy- se decía en voz baja al acomodar el tirante del estuche sobre su hombro, sintiendo una sensación extraña, como si algo de momento pareciera estar jugando con el y ella. Mas por el momento solo el cigarrillo que de estar en sus labios en instantes pasaba a ser parte del concreto tras haberle dado un par de caladas, antes de dejarlo caer y así apagarlo para seguir adelante y entrar a aquel lugar.

Capitulo 2

“Los rayos de solo no la dejaban pensar, su desesperación era tan grande y el silencio de la habitación la volvía loca.

-¿Pero que esta pasando?- se preguntaba al mirar a todo espacio del cuarto, encontrándose nada mas que con paredes blancas vacías, con espacios vacios, aquel lugar solo era habitado por ella… ¿pero por que? Quedaba la pregunta en el aire, cuando las lagrimas decaían de sus ojos lentamente, flagelándola por el interior, sintiendo la rabia florecer junto con el miedo, la alegría, la nostalgia de un amor… un amor que no había conocido…

-¡Quiero salir de aquí! Por favor sáquenme de aquí- comenzaba de momento al gritar con desesperación al hacer aun lado la silla donde se encontraba sentada, para así poder correr de un lado a otro, encontrándose con fuerza una y otra vez con aquellas paredes blancas que la cegaban…

-Jimena…- decía una voz dentro de su cabeza que la hacia detenerse, cerrando los ojos y respirando profundamente al tratar de controlar sus lagrimas…

-Carlos…- decía con aquella voz quebrada por el llanto, sintiendo de pronto un espasmo recorrer todo su cuerpo. Sus ojos cerrados invitando a la oscuridad y aquella voz arrullándola, como calmándola…

-Jimena…- volvía a escucharse dentro de ella, esta vez mas presente, mas cerca, más fuerte y los espasmos más constantes, sus ojos se abrían lentamente… la luz…

-¡Jimena! Por favor respóndeme Jimena- con desesperación se escuchaba la voz de su amado, mientras que de pronto algo de humedad comenzaba a sentir su cuerpo, junto con un frio intenso y un dolor insoportable…

-Car…los…- entrecortadamente las palabras comenzaron a aflorar de su boca y su visión de borrosa comenzaba a ser una mas clara, captando de pronto imágenes que la congelaron de pronto, el recuerdo de lo que había hecho con anterioridad, la respuesta del por que estaba ahí, sin poder moverse sintiendo dolor…

-Lo siento…- y fue lo único que con su ultimo aliento lograba decir.”

-Cuarenta y cinco paginas y es todo lo que has logrado Kira… un final, un suicidio sin ningún fundamente psicológico… ¿Acaso es bueno?- se decía al leer y releer lo que se encontraba en el monitor del computador, moviendo de un lado a otro su cabeza curiosa, incomoda y de nueva cuenta frustrada…

-Es pura… ¡Basura!- decía al tomarse del rostro y deslizar sus manos hasta su cabello el cual sujetaba con un poco de fuerza mientras que su mirada se iba fija hacia el techo de la habitación. Haciendo una respiración profunda y sus ojos se cerraban de pronto, dejando caer todo el peso de su cuerpo contra el asiento donde estaba…

-Lo bueno que esta noche Hilda no esta en casa…- decía al sacudir un poco la cabeza y ponerse de pie, tomando su chaqueta del filo del escritorio dejaba la habitación con tranquilidad, sus nervios aquella madrugada no se encontraban con ella.

-Eres increíble… estas contratado- decía con una gran satisfacción el líder de “Licántropos” la banda de casa de uno de los bares mas reconocidos de la ciudad, donde todo el mundo quería ir a pasar un buen rato y en aquella tarde ya tenían a un nuevo guitarrista…

-Solo tienes que decirnos tu nombre…- alzando una ceja con curiosidad la única chica del grupo, la baterista tomaba la palabra dejando a los demás miembros con aquella curiosidad sobre el aun anonimato del guitarrista de cabello largo que solo los miraba fijamente y mas a la chica hacia la cual dirigía una sonrisa un poco sarcástica….

-No necesitaste saber mi nombre las otras 8 veces que nos hemos visto… no veo por que ahora si…- decía al guardar tranquilo la guitarra color negro dentro de su estuche, mientras que el resto de la banda se quedaba sorprendido ante la respuesta y miraban a la joven de cortos cabellos que un poco molesta se ponía de pie dejando con fuerza las baquetas sobre la mesa…

-Mi nombre es Jimena…- decía sin mas al darse la vuelta tomando su chaqueta de cuero y colocándosela con rapidez a la vez que se disponía a salir del bar, dejando atrás al joven de coleta de caballo que miraba fijamente como se alejaba, sintiendo un remordimiento y extraña sensación al escuchar aquel nombre…

-La hiciste enojar… pero no te preocupes ella se enoja con todos, es como una bienvenida- le decía el tecladista del grupo tratando de tranquilizarlo respecto a lo que había sucedido esperando encontrar una respuesta, mas la mente del joven guitarrista se encontraba distante… Ella

-Te veremos en la noche… de preferencia antes de las 8…- le indicaban antes de dejarlo solo sobre el escenario, del cual tardaba en bajar.

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