lunes, 14 de septiembre de 2009

.Sin nombre.

-Kira… ¿Me…escuchas?- preguntaba una voz entrecortada por la bocina del teléfono celular que sostenía la mano de la joven escritora que hacia todo lo posible para poder responder, pero el viento, el ruido del trafico y la interferencia natural del medio le impedía responder…

-Hilda no te escucho nada… pero ya llego a la casa ¿Vale?... nos vemos allá- y sin decir o esperar a escuchar respuesta terminaba la llamada y continuaba con su camino.

Eran aproximadamente las 6:46 am de un pacifico sábado en la ciudad capital, los enigmas que la habían llevado hasta ahí eran confusos para ella misma pero a final de cuentas se sentía bien, el intercambio a su 6 semestre en literatura la habían impulsado a llegar hasta ahí, para tener un buen historial para sus próximos años de practica profesional. La gran ciudad de noche como siempre lo habían dicho era peligrosa en la noche, pero poco le importaba a esta joven que solo necesitaba respirar un poco, relajar la menta y tratar de encontrar una coherente continuación a lo que se encontraba escribiendo. Su meta en la vida era poder trabajar en una famosa editorial, mas el hecho de publicar algo desde muy joven se había convertido en uno de sus sueños y había convertido a la vez a la escritura en uno de sus hobbies predilectos.

A cada paso dado, un pensamiento que la mantenía alejada de aquel ambiente tan ya activo que desde temprano comenzaba a vivirse en aquel lugar. El sábado para muchos estudiantes era el día para descansar, despejar la mente de todo lo relacionado con el estudio y poder dormir bastante para recuperar todas las noches de desvelos vividas, pero para ella no era mas que un simple día que no se podía desperdiciar así como así…

-Desde que llegue aquí… solo escribo por ese recuerdo- decía de pronto en voz alta al detener su andar y levantar la mirada al frente y encontrarse con aquel maravilloso amanecer que se veía pasar atreves de los altos edificio, mostrando una sonrisa tan serena que se podía explicar solamente con el hecho de aquel recuerdo que en su mente día con día en aquel suelo, que hacia mas de 6 años no había pisado y que le hacia recordar la magia que vivió alguna vez.

-Noticia de último minuto. Alrededor de las 9:45 de la noche se ha detectado el inicio de un fuerte incendio en un bar localizado en las calles Gutiérrez y Libre, donde cientos de personas han quedado atrapadas… entre ellas los miembros de la banda, el dueño del local y otros empleados que ignoraron el inicio del incendio. Por el momento las autoridades correspondientes hacen lo posible para cesar el fuego…-

Las llamas del establecimiento se convertían poco a poco en una enorme fogata a la cual cientos de personas se acercaban a ver el espectáculo barbárico y heroico de los bomberos y miembros de la policía municipal que hacían todo lo posible para extraer los cuerpos de las victimas, con la esperanza de encontrarles con vida…

-Hemos podido sacar a tres de los 10 personas, pero por el alcohol dentro del establecimiento se hace cada vez menos posible a nuestros elementos entrar… pero aun así hacemos todo lo posible, no queremos que este nos cobre tanto numero de victimas…-

Las horas seguían transcurriendo, el tiempo se hacia mas corto a cada segundo que seguía pasando y el tiempo en aquella situación no era cosa que fuera bueno desperdiciar. Gritos de desesperación, de las victimas que aun tenían conciencia se escuchaban hasta fuera del bar y eran escuchados por los espectadores entre los cuales se encontraba familia, amigos y conocidos de quienes dentro de aquel local se encontraban disputando su vida de la manera mas cruel y dolorosa que le pudiera pasar a cualquier ser humano…

-Viene alguien de entre las llamas, ¡Rápido los paramédicos!-

Aquella figura era de un chico de altura promedio, que entre sus brazos el cuerpo inerte de una chica se encontraba y tras de el 5 personas mas, debilitas y a punto del colapso le seguían valientes y esperanzados de llegar hacia afuera, sin importar el dolor de las quemaduras que eran obvias que se les habían ocasionado por vivir aquella odisea y que los dejarían marcados para toda la vida…

-Rápido, traten a la chica… y al resto llévenlos a las unidades primarias… debemos de…-

Y como ultimo acto del espectáculo una fuerte explosión se sentía y se veía presenciada por todos aquellos que pensando estar a salvo ahora eran victimas mas de aquel estrago que aun quería ser apagado.

“El invierno se había apoderado de la ciudad, el manto blanco que en aquellas horas cubría cada espacio creaba el escenario perfecto para que los sentimientos de aquellos jóvenes adolecentes florecieran de momento sin poder detenerlo, tomándose de las manos, mirándose uno al otro con tanta sinceridad que hacia que la sangre por todas sus venas corriera a velocidad increíble y que su corazón, pareciera una locomotora a punto de descarrilarse. Aquella emoción era increíble y con el atardecer tras de ellos solo quedaba una cosa por hacer en aquel espectáculo maravilloso…

-Carlos… yo- intentaba decir la joven de 16 años que sin poder apartar la vista o hace algún otro movimiento, observaba como aquel joven de misma edad y con encantadora sonrisa lentamente acercaba su rostro al suyo…

-No digas nada Jimena…- bajando el tono de su voz al estar cada vez mas cerca del delicado rostro de la joven que iluminaba sus mejillas con un carmesí color, que le hacia sentir aquellos nervios… para ambos su primer beso…

-Te amo…- susurraba al cerrar lentamente sus ojos…

-Y yo a ti…- decía sin mas al cerrar sus ojos igual, colocando sus manos despacio y con timidez sobre la cintura de la chica que sentía las mariposas revolotear en su estomago. Ignorando ambos el frio que corría a su alrededor, con el choque de sus labios, aquello había desaparecido y la timidez quedaba atrás, acercando así sus cuerpos hasta quedar a una distancia mínima, perdiendo sus labios en aquel dulce e inocente beso.”

La joven escritora mostraba una sonrisa en su rostro, al encontrarse de nuevo dentro de su habitación, mirando de pronto atreves de la ventana que solo mostraba la lluvia incesante caer con fuerza sobre la ciudad. Una sensación de satisfacción le recorría por todo el cuerpo y no se trataba por aquel logro personal de haber escrito lo escrito, si no por que algo le indicaba que estaba a punto de cambiar su vida en cualquier instante, de cualquier manera…

-No es raro que ahora pueda escribir tan bien…- decía ella al apoyar sus manos sobre el escritorio, mirando fijamente a la pantalla del computador, manteniendo aquella sonrisilla en sus labios antes de cerrar sus ojos. Eran apenas la 2:12 am, y el sueño había arribado temprano…

-Ian…- susurraba ya al andar vagando en aquel subconsciente que hacia mucho no había logrado concebir…

-¡Kira! ¡Kira!... despierta- decía la joven Hilda que entraba sin pedir permiso a la habitación de la joven escritora que al escucharla de inmediato abría los ojos y fijaba su mirada en su amiga, con algo de molestia y a la vez con algo de susto…

-¿Qué rayos sucede?- preguntaba molesta al ponerse de pie y bostezar un poco mientras que su compañera la miraba fijamente y guardaba un silencio…

-¿Hilda?- preguntaba con curiosidad y preocupación al percatarse de pronto de la expresión seria de su compañera que ahora no podía siquiera soportar su mirada. Sin escuchar nada la joven se despojaba de sus gafas y recogía sus cabellos en una coleta de caballo, tomaba la chaqueta del respaldo de la silla y salía de la habitación…

-Maldición…-

-No… Kira… ¡Espera!- decía Hilda al reaccionar y correr tras de la escritora que se había detenido a la entrada de la sala, quedando en aquel silencio, mostrando solo una expresión incrédula y a la vez tan cargada de sentimientos…

-Kira…-

Capitulo 3

Pasaron 11 días mas y lo ocurrido parecía en aquel momento solo un distante sueño que había dejado marcados a varios de quienes en carne propia vivieron. Mas con el tiempo las heridas sanan y la vida tiende a seguir… no queda más que eso… seguir…

-¿Entonces te vas?- preguntaba uno de los miembros de la banda que en aquel incendio había decidido separarse y seguir sus vidas en otros caminos. En aquel lugar y en aquella hora todos juraron no volver a hablar del tema; lo hacían por respeto, por honor y por no abrir de nueva cuenta la herida que aquel terrible accidente había dejado en ellos…

-Si… es mejor- decía al colocar un cigarrillo entre sus labios, inhalando con profundidad la nicotina que solo le ayudaba a relajar su cuerpo, mientras miraba con atención a aquel quien por aquel corto tiempo había podido llamar amigo…

-Te entiendo, entonces… buen viaje camarada- le decía con una sonrisa un tanto melancólica al acercarse sin mas para darle un abrazo el cual era respondido con sorpresa por aquel que solo cerraba sus ojos y exhalaba lentamente el humo del cigarrillo…

-Antes que nada… toma, lo dejo para ti- mirándolo fijamente entregaba la carta y se daba la vuelta al no encontrar alguna otra palabra que decir, dejando aquel músico con un extraño nudo en la garganta y con la mirada perdida a la distancia, mientras que en sus manos aquella carta se estrujaba y se guardaba en la oscuridad de los bolsillos de su chaqueta.

El camino le esperaba y el tiempo no era para perderse en aquel momento, así que no quedaba más que tomar sus cosas y seguir adelante o tal vez volver hacia atrás.

“Saludos desconocido.

El poco tiempo que nos conocemos me ha hecho tomarte un extraño cariño. Tal vez no me creas, lo que será lo mas seguro, pero quiero decirte que además de cariño… e comenzado a sentir que… bueno tu me gustas ¿vale? Se que es una manera de mas de cobarde para decirte las cosas, pero nunca pudimos estar frente a frente para decirnos algo que no fueran bromas pesadas, sarcasmos o bueno aquellos comentarios que alguna vez nos hirieron, o al menos a mi.

No te digo esto para que tu corras y me digas lo mismo, ni que me trates diferente, aunque lo mas seguro es que eso pase, pero… como se que tarde o temprano vas a partir, me gustaría solamente que lo supieras para que bueno, al menos me recordaras como la loca chica que le gustabas.

Por favor no se los digas al resto de la banda o no dejaran de molestarme.

Por cierto, esta noche has tocado genial. ¿Y como lo se? Bueno sabrás por que lo se cuando la leas.

Atte.

Alexa

P.D. Recuerdame”

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