En “El silencio que se encontraba entre ambos no era incomodo, era de aquellos silencios que se generaban cuando dos personas al mirarse uno al otro sentían que no quedaba nada mas que decir, que sus miradas podían decirlo todo y a la vez no decían nada; así mismo el ambiente los invitaba a dejar salir los sentimientos, a dejarse llevar...
-Pero no es correcto… a pesar de que estamos aquí de nuevo- la voz frágil de ella rompía aquel silencio y dejaba pasmado a Alessandro que sin encontrar las palabras correctas para detener a la joven Amanda, solo se limitaba a verla partir de una forma que poco a poco devastaba su corazón.”
-Esto no sirve, ¡Maldición!- gritaba molesta al encontrarse frente al computador la joven escritora que de nueva cuenta dentro de aquel cuarto desordenado y bajo la oscuridad del mismo se encontraba con la frustración de no poder continuar con aquella inspiración que le llegaba de momentos.
Desde noches atrás el insomnio se habían apoderado de ella y por alguna razón con ello una serie de intentos fallidos de poder iniciar una nueva historia, algún cuento o poema que pudiera alimentar su perpetuo hobbie por la literatura, que por sucesos como estos no se había convertido en su profesión. El cabello despeinado, las miles de tazas de café sobre su escritorio y su expresión de insatisfacción lo decían todo, seria solo una noche mas donde no lograría siquiera comenzar con algún nuevo escrito…
-Las 4:30am de nuevo…- decía en un susurro mientras que miraba el reloj colgado frente a la pared frente a ella, mientras que sus ojos se cerraban lentamente al dejarse caer sobre el teclado del computador, sintiendo aquella mala sensación recorrerle todo el cuerpo.
Lentamente y pasados solamente unos minutos el fuerte respirar relajado de la joven se hacían presentes y su inconsciente se apoderaba de ella, de nueva cuenta aquella noche en vela había pasado a ser en vano y ahora solo le quedaba esperar sentir los rayos del sol sobre su rostro para volver a despertar y comenzar de nueva cuenta con esa rutina.
Capitulo 1
Dándose las 8:00am en toda la ciudad despertaba y comenzaba la actividad de un nuevo día, era primavera y no había por que esperar perder ni un minuto para comenzar a vivir. Parecía tranquilo en cualquier aspecto, los hombres y mujeres que salían a trabajar, los conductores atrapados en sus automóviles y los transeúntes y estudiantes presurosos para llegar hasta su destino. Era un lunes cualquiera del mes de marzo, agradable por aquel clima primaveral que no era ni muy fresco ni muy caluroso, ni airoso ni tranquilo, solo un día normal mas.
Envuelto en aquel ambiente tan agradable se veía a lo cerca de la facultad de artes a un joven de altura promedio, de cabellos largos sujetados en una coleta de caballo para comodidad, con una mochila de un solo tirante atravesando su torso y aquel aspecto desalineado con las ropas un poco desgastadas y de colores oscuros, con la barba dejada de varios días y con unas gafas oscuras impidiendo el contacto visual de los transeúntes a sus ojos al ir caminando lentamente por las calles. Su presencia era nueva para muchos que lo veían, su persona en si era ajena aquel ambiente, como si de un extranjero se tratase. Aquella incomodidad de quienes le miraban no le perturbaba y su mente se mantenía despejada y solo mantenía el paso firme pues solo tenía en mente llegar a su destino, a su nuevo destino donde por fin lograría mostrar lo que a final de cuentas era…
-¿Podrías ayudarme?- escuchaba de pronto algo que por fin le llamaba la atención y le hacia detenerse lentamente mirando de un lado a otro hasta encontrar a quien se le había dirigido, una joven de largos cabellos pelirrojos que llevaba entre sus brazos un par de libros que apegaba su pecho mientras que observaba aquel que aun ocultaba su mirada tras su gafas, mostrándose de momento un tanto hostil a su pregunta que respondía con un profundo respirar…
-¿Si?- decía el mientras que la joven quedando un poco confundida sacudía un poco su cabeza y le miraba fijamente manteniendo aquella sonrisa amable en sus labios carmín…
-Estoy en busca de la biblioteca de la facultad… ¿Tu vas para allá?- preguntaba sin ningún temor a la respuesta, mirándolo solamente con atención mientras que este metiendo las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta solo hacia un ligero movimiento mirando hacia adelante observando las edificaciones de la facultad a lo cerca, para luego redirigirse hacia con quien charlaba…
-Lo siento… no conozco- se limitaba a decir y a la vez lentamente retomar su paso, dejando perpleja a la joven que alzaba una de sus cejas con confusión y a la vez con aquel toque de molestia por la falta de cortesía de aquel quien no se detenía mas.
Al llegar a la facultad el panorama de pronto cambiaba y una serie de colores y aquel aroma primaveral invadía las vías receptoras de todos los estudiantes, profesores y administrativos que ingresaban para dar inicio a un día más de labores. La primera impresión era ver a los estudiantes encerrados en cada uno de sus grupos dispersos entre los jardines, las cafeterías y salas de recreación, así como en los edificios de clases que poco a poco comenzaban a llenarse por los estudiantes. La facultad de artes en particular era un lugar animado diario, pues en el varias de las bellas artes se encontraban agrupadas, como la artes plásticas y visuales, el diseño en varias de sus expresiones y la música, la que daba mas a conocerse por su excelente nivel académico a nivel nacional. Era aquel ambiente relajado y agradable para la expresión y explosión de todos los sentimientos y creatividad de todos los jóvenes estudiantes. Aquella diversidad capturo de inmediato el interés del joven que se quedaba frente al portón de la universidad, observando de reojo a todos los presentes aun ocultándose tras sus gafas oscuras, mientras que por su mente pasaban un sinfín de preguntas, que concluían en una sola que las enmarcaba a todas… ¿Por qué rayos estoy aquí?...
-Oye muévete… que hay algunos que además de apreciar la vista tenemos prisa…- tras un empujón escuchaba aquellas palabras que lo sacaban abruptamente de sus pensamientos y de inmediato dirigía su mirada hacia, una joven de cortos cabellos negros, de estatura un poco baja que lo dejaba en silencio mirándola alejarse de momento, buscando una manera de responderle, mas ningún sonido o palabra lograba salir de el; y cuando algo por fin pudo haberse escuchado era demasiado tarde…
-Parece que a final de cuentas no me quedare aquí…- decía al respirar profundamente dejando de pensar al respecto y volver a lo suyo, caminar sin más en busca del edificio donde sus clases comenzarían.
Pasaron las horas y el panorama dentro del salón de clases de aquel misterioso para muchos se convertía en uno un tanto tenso y renuente a aceptarlo como un miembro mas de la comunidad universitaria, todos sentían que por alguna razón no pertenecía ahí. Pero ni preguntas ni respuestas de parte de ninguno de los lados se dejaban escuchar y en silencio, periodo tras periodo no quedaba más que ver a aquel joven de largos cabellos caminar de prisa por los pasillos evitando las miradas de aquellos que le observaban de reojo y que murmuraban curiosos al verlo pasar a un lado de ellos…
-¿Siempre causas esa impresión en la gente?- una voz al fondo del pasillo al filo de las escaleras se dirigía directamente hacia el joven que ahora sin poder cubrir sus ojos con las gafas oscuras, miraba al frente encontrándose de nueva cuenta con aquella joven de cortos cabellos que con anterioridad había generado el contacto y que de nuevo lo dejaba sin palabras al escucharla hablar de aquella manera…
-¿Disculpa?-
-No me digas que no te das cuenta de cómo todos de pronto te voltean a ver por cualquier lugar al que vayas… eres como si fueras toda una personalidad- decía ella al rolar un poco los ojos al ir forjando lentamente una sonrisa un poco sarcástica en su dirección mientras que los oscuros ojos intrigados de aquel joven solo la miraban fijamente, tratando de no caer en un silencio que lo mostrara vulnerable ante el sarcasmo directo de la joven que solo se mantenía a un par de metros de el, mirándolo como esperando por fin la respuesta a su pregunta, mas… El silencio se ha vuelto a apoderar de mí…
-En fin no tenias que decir nada…- agregaba la chica que acomodaba sus gafas de sol de nueva cuenta para cubrir sus ojos mientras que lentamente comenzaba a descender por las escaleras, creando una reacción que sorprendía de pronto a aquel de gafas que avanzaba los pasos necesarios para llegar a filo de las escaleras de donde podía observar con claridad como lentamente se alejaba de el, de nueva cuenta.
Las palabras retumbaban en su cabeza y aquella expresión se mantenían dentro de su mente como si nada pudiera hacerlo salir de sus pensamientos al tratar de relajarse un poco al estar en uno de los periodos libres, sentado en los jardines de la facultad mirando a la gente y a la vez inconscientemente buscando la figura de aquella joven que se había dirigido a el de aquella manera, mas ninguna respuesta ni oportunidad de encontrársela en el camino se hacia realidad, lo que de nueva cuenta lo dejaba con un extraño sabor de boca que lentamente bajaba a su garganta. La sensación le incomodaba pues no hacia muchas horas que había llegado a aquella ciudad tan poco familiar a la que de una forma sorpresiva había decidido emigrar, dentro de si aun no encontraba la respuesta correcta para aclarar aquella duda del por que se encontraba en aquel sitio…
-Seria mucho mejor si regresara a casa…- decía el en voz baja al exhalar inconforme al cerrar los ojos y sin mas de un solo golpe dejarse caer al pasto donde desesperado esperaba poder despejar su mente, aclararse todo y poder decidir de una buena vez que seria lo mejor para el.
En aquel entonces el mundo era solo para el, su familia había quedado atrás después de mas de 23 años de estar bajo el cuidado de su madre, era cuestión de seguir adelante sin perder la esperanza de poder encontrar aquello que lo había logrado hacer feliz tiempo atrás y que por un tropiezo en el escalón de su pasado lo había olvidado por completo, quedándose solo con la sensación de que debía ir de un lugar a otro tratando de encontrar el lugar correcto. Alrededor del mundo, de un lugar a otro donde hasta donde había podido llegar, solo lo hacia por la idea de que alguno seria el lugar indicado, donde su pasado y futuro volvieran a encontrarse, donde volvería a sentir aquella emoción que sin saberlo había llegado a sentir. ¿Pero como saber si era el lugar correcto, en tan poco tiempo? No lo sabía con certeza y no sentía más necesidad que dejarse llevar por su instinto, el cual lo había llevado hasta una de las ciudades mas problemáticas del país a la cual se había negado a ir por mucho tiempo y que ahora el destino lo había traído hasta allí…
-Pero… ¿Por qué?- decía al dejar escapar un respirar inquieto y a la vez tan calmado que le hacia sentir que su mente de pronto se alejaba de todo lo inundaba y que poco a poco y sin vergüenza de lo que pudiera pasar, iba quedándose dormido lentamente en aquel manto verde de pasto primaveral.
“-Deberías de haber sabido lo que sentía por ti…- exclamaba la joven con lagrimas en los ojos que se mezclaban con las gotas de incesante lluvia que comenzaba a caer sobre ellos y sobre la gran ciudad donde se encontraban en aquel momento, en aquel instante donde sus caminos escogerían la dirección que tuviese que tomarse…
-Por favor Jimena no me hagas esto…- decía con un poco de desesperación al ver a la chica de sus sueños frente a el, destrozándole el corazón con cada lagrima que veía estar a punto de salir de sus ojos color miel que le hipnotizaban y a los cuales había causado tanto daño, mas del que el hubiera elegido causar…
-Carlos… yo ya no puedo más…- y sin más, con el simple cerrar de sus ojos y con el movimiento inerte de su cuerpo comenzaba a sentir la oposición de la gravedad que se le imponía al dejarse caer del filo de aquel puente bajo el cual cruzaba uno de los ejes mas transitados de toda la ciudad…
-¡Jimena!- gritaba con desesperación al darlos pasos necesarios para tratar de alcanzar al amor de su vida, mas aquellos movimientos solo lograban llevarlo al filo del barandal del puente, desde el cual solo se podía ver el cuerpo frágil de la joven siendo derrotado en parte por los metales de los automóviles y en otra por el fuerte pavimento que destrozaba su cuerpo y su conciencia en un instante.”
-Kira duerme ya de una buena vez, son las tres de la madrugada y algunos si tenemos que dormir- gritaba desde la otra habitación la compañera de casa de la joven escritora que con un resoplido y con algo de molestia tomaba los audífonos conectándolos al computador para silenciar el ruido de la música que de momentos le ayudaba a inspirarse…
-Hilda no entiende nada…- decía en voz alta para si misma mientras que dejando una mueca marcada en su rostro miraba fijamente lo recién escrito, mostrando algo de resignación y a la vez complacencia a lo que había logrado escribir…
-No esta mal… tal vez hoy si pueda dormir temprano- decía mientras que estiraba un poco sus brazos para alcanzar con sus manos su cabello el cual alborotaba un poco al cerrar los ojos y sentir un poco de relajación recorriendo su cuerpo.
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