Las horas habian pasado sin poder detenerse y la noche cubria la ciudad. Eran las 8:23 pm de un viernes, aquel viernes donde los caminos de dos viejos amantes se habian encontrado y que entre miradas y palabras parecia que todo volvia a tomar aquel camino donde el ir tomados de las manos significaba que de nueva cuenta los sentimientos afloraban. Pero en la cabeza de la joven se encontraba mas distraido a pesar de sentirse comoda en aquella situacion… ¿Cómo ocurrio de pronto?... pensaba mientras su andar era casi automatico teniendo de fondo musical aquel barullo de la ciudad…
-¿Kira?- preguntaba con la intencion de llamar su atencion al detenerse de pronto al pie de las escaleras del metro mirandola fijamente mientras que se detenia sin soltarle de la mano, mirandola a los ojos observando aquella reaccion que traia de regreso la conciencia de la chica que sonreia apenada…
-¿Si?... ¿Qué decias?- preguntaba un poco desubicada mientras que el solo sonreia ligeramente bajando su cabeza un poco respirando profundamente mientras guarda el silencio entre los dos por un momento, pensando en que palabras usar, mientras las personas pasaban alrededor de ellos…
-¿En que piensas?... Has estado distraida desde que te encontre en los jardines de la universidad… ¿Paso algo?- preguntaba de cierta manera preocupado, levantando levemente su mirada a los ojos de la chica que sonreia con aquel tinte nervioso que le era tan familiar a el que volvia a bajar la cabeza tomandole de las manos…
-No, no ha ocurrido mas que me moleste un poco por que llegaste tarde, pero de ahí a mas…-
-No mientas… te conosco muy bien…- le interrumpia abruptamente al dejar escapar un pesado suspirar a la par que levantaba su frente mirandola fijamente, llamando la atención de la joven que le miraba con atencion a cada movmiento que el realizaba, percatandose de cómo lentamente se acercaba a ella y tomando su cuello delicadamente juntaba su frente con la de ella sin perder de vista sus ojos…
-Ha pasado algo… yo lo se- decia en un susurro mientras la joven escritora solo quedaba en silencio respirando suavemente mientras un ligero sonrojo aparecia en sus mejillas, haciendo sonreir a aquel que le miraba tan fijamente mientras que sin mas, sin palabras o algun otro gesto besaba sus labios sutilmente, sorpreniendo a la joven que cerrando sus ojos y sintiendo aquel nerviosismo como el que sintiera la primera vez, mientras suavemente correspondia, llevando sus manos a la base de su cuello mientras el le tomaba de la cintura, quedando así por unos cuantos segundos, ignorando de pronto todo a su alrededor… En aquel instante todo se borro de mi mente y no pense en mas… sujete sus manos y…
Capitulo 7
“Han pasado mas de dos meses desde que la vi perdierndose en el pavimento, no tenia mucho mas que decirle a ella o a alguien mas, solo decidi que era hora de seguir con mi vida… pero de pronto a cualquiera que mirara y a la cual deseaba solo la veia a ella reflejada. Era ilogico lo sabia muy bien pues antes de que algo como eso pasara yo la habia dejado a su suerte, la habia dejado sola y yo habia seguido con lo mio y me habia ido muy bien y ahora que con este maldito accidente se habia alejado y por el cual mas debia de seguir adelante no podia hacerlo. Intentaba lo que estuviera en mis manos, debia dejarla pasar pero no podia y aquello lentamente comenzaba a matarme, a desesperarme…
-Juan ¿Te encuentras bien?- le preguntaba de pronto uno de sus companieros de trabajo mientras que este solo reaccionaba un tanto exaltado mirandolo de reojo como si desperatara de un profundo suenio…
-¿Eh? Disculpa… no te he escuche- decia mientras se reicorporaba a la rutina tomando los papeles de el escritorio poniendose de pie mientras que su companiero solo negaba con la cabeza tomandolo de los hombros los sacudia un poco…
-¿Sigues pensando en lo que ocurrio?... Por que si es así, dejame decirte que ya ha pasado tiempo como para que sigas enfrascado en ello- decia mientras que aquel solo negaba con la cabeza mientras que resporaba profundamente haciendo una ligera mueca…
-No es eso… es solo que…- volviendose a sentar en la silla cerraba sus ojos con un tinte desesperado…
-Es eso… aceptalo…- se sentaba frente a el mirandolo con comprension mientras que este solo mantenia sus ojos cerrados, cerrando los punios sobre sus piernas…
-Si no hubiese sido por mi… ahora ella seguiria aquí, con nosotros- con aquel tono de furia y culpa se ponia de pie de nueva cuenta dejando caer los papeles por toda la habitacion mientras que salia de la oficina dejando a aquel con un aire de preocupacion obvia, mientras que Juan Carlos, solo tomaba su saco del perchero de la salida de aquella pequenia oficina y salia con rapidez…
-¡Maldita sea!- exclamaba con fuerza mientras que sentia la lluvia caer sobre su cuerpo en el trayecto hasta llegar frente a su auto, donde se detenia completamente, dejando caer sus punios con furisa en el cofre del automovil mientras que las lagrimas escapaban de sus ojos lentamente, mezclandose con la lluvia.”
La una de la tarde con quince minutos y treinta y dos segundos, ni más ni menos era la hora exacta que impacientaba a la joven escritora que frente a su facultad esperaba ansiosa. La una de la tarde había sido la hora marcada por Lucas, a quien esperaba aquella tarde, mas no había noticias de él, no se veía llegar y el tiempo seguía corriendo. A cada minuto la desilusión dentro de ella iba creciendo y la esperanza de verlo se esfumaba trayéndole los recuerdos que la habían alejado de él en primera instancia…
-Que tonta…- decía al dejar escapar un suspirar pesado entre aquella sonrisa triste que de pronto se le dibujaba en el rostro. Sus ojos desesperanzados miraban a los alrededores de la facultad y observaba pasar a las personas a su lado, lo que hacía carburar a su imaginación que de pronto le hacía pensar que quedaba como una tonta al encontrarse ahí de pie frente a uno de los pilares de la entrada al edificio principal. Mas el tiempo seguiría pasando y llegarían a ser treinta minutos después de lo acordado el tiempo límite que ella se había fijado… Ni una llamada, ninguna señal, fue tonto pensar que el llegaría… pensaba al decidirse por fin reanudar camino y regresar a casa para despejar la mente de aquella frustrante situación. Con la mirada baja y un lento y pesado caminar pasaba todo el campus de la universidad, atravesando como todos los días los edificios de las facultades de bellas artes para lograr llegar hasta la estación de metro que le llevaría a casa. No importaba quien le mirara, que se decía de ella o si siquiera era detectada, lo único que le importaba era desaparecer de aquel escenario para así poder desahogar su desilusión a solas. Esperaba hacerlo sin pasar alguna vergüenza, sin ser detectada mas al estar distraída en sus pensamientos, reprochándose así misma y a la vez maldiciendo a aquel que le había plantado, no podía evitar aquella caída por tropezarse con una piedra, la manera más torpe y vergonzosa de caer y que llamaba la atención de todo aquel que iba pasando o que se encontraba cerca de la escena… Y las risas no se hicieron esperar… pensaba al ponerse de rodillas al suelo, plantando una sonrisa forzada en su rostro al mirar a todos lados y a la vez no mirar a ningún lugar…
-¿Te encuentras bien?- se escuchaba de pronto una voz a lo cerca de ella, que le creaba un sinfín de nauseas por pasar aquella pena que le impedía de momento elevar su mirada para ser cortes con quien le hablaba…
-Si… si no ha sido nada más que una simple caída… estoy excelente- decía con un tono sarcástico a la vez cubierto con algo de amabilidad para no sonar grosera. Respirando profundamente se daba cuenta de una mano tendida hacia ella y la cual tomaba sutilmente para ponerse de pie…
-Gracias… es bueno toparse con alguien amable de vez en cuando- soltando un suspiro parpadeaba un par de veces antes de levantar su mirada y encontrarse con la de aquel que le había ayudado. En aquel momento el silencio de ambas partes se dio y solo mirándose uno al otro hicieron que unos cuantos segundos pasaran, sintiendo como sus corazones se aceleraban de pronto, como su sistema nervioso se ponía a funcionar a mil por hora y como sus miradas no podían apartarse una de la otra…
-¿Co…Colette?- decía el joven que de apariencia un tanto descuidada y a lo bohemio la miraba con sorpresa, a aquella joven escritora que evitando sentir que los nervios le hicieran temblar, le miraba con una sonrisa sincera…
-Hace años que nadie me llama por ese nombre…- dejaba escapar una ligera risa nerviosa al mirarlo de una buena vez con una sensación extraña en su pecho…
-Te conozco… pero no te recuerdo…- decía ella con algo de pena pero mirándolo con una sonrisa que no podía ser borrada de su rostro. El solo le escuchaba y después de hace mucho una sonrisa sincera y llena de sentimientos se forjo en sus labios mientras que sus ojos no la perdían de vista, sabia por dentro que había encontrado aquella pieza que por años había estado buscando…
-Ni yo puedo recordarte completamente… pero ese nombre y tu rostro me son tan familiares- incrédulo no podía dejar de sonreír y nervioso tomaba metía sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta al despegar su mirada de ella por unos instantes…
-Desde el accidente pude recordar casi todo… pero no podía recordar quien eras ni por qué ese nombre resonaba en mi cabeza todos los días…- trataba de explicarse al sacar una fotografía pequeña de los bolsillos la cual entregabala joven escritora que al verla sentía sentimientos acumularse en su pecho y que estaban a punto de escapar por sus ojos por medio de cristalinas lagrimas…
“¡Hey you partner!,
¿Puedes creer que me voy de aquí para siempre? Lo sé todo un lio, pero vamos a seguir en contacto ¿verdad? Por que recuerda todos los planes que tenemos… tú y yo hasta Paris.
Recuerda que siempre voy a preocuparme por ti y que siempre voy a quererte.
Nunca me olvides Alex”
Aquellas palabras escritas al reverso de la fotografía de la escritora donde se mostraba el cómo era años atrás, la dejaba muda por unos instantes al no hacer más que contemplar aquella fotografía…
-Alex… eres Alex… no, no puede ser- decía ella al entregarle la fotografía mirándolo a los ojos fijamente, mostrándose en aquel momento vulnerable al mostrar las lagrimas que recorrían sus mejillas lentamente, no por tristeza si no por una felicidad inexplicable.
Habían pasado 6 años desde la última vez que se habían visto, que habían sabido uno del otro. En aquel tiempo el recuerdo del otro se borro de su memoria temporalmente. En el por un cruel accidente automovilístico sufrido a los veinte años de su vida y en ella por el sentimiento de olvido que resintió al no saber más de él. En ambos fue el tiempo el que se encargo de mantenerlos distantes, pero a la vez tan cerca aunque ninguno lo supiera directamente…
…Estuve buscándola a ella…
…Estuve esperándolo a él…
El silencio los volvió a invadir de pronto, y los llevo a sonreírse uno al otro sin saber que mas decir se sentían tranquilos.
“-¡Jimena abre la puerta!- gritaba con desesperación la hermana mayor de la chica que se encontraba dentro de su habitación, los ojos rojos e hinchados por tanto llorar y en su mano un par de navajas afiladas. En aquel instante su vida no tenía ningún sentido…
-¿Cuál es el caso?- decía al mirar al suelo y escuchar los gritos de su Margaret que hacia lo posible por entrar. Más parecía ser que no llegaría a tiempo, que nadie llegaría a tiempo y que ese sería el final silencioso a aquel dolor que le quemaba por dentro a Jimena…
-Jime por favor no hagas estupideces… yo estoy aquí para ti, mama y papa y están aquí para ti, ¡Jimena!- las lagrimas incontrolablemente comenzaron a salir de sus ojos y su desesperación aumentaba, lo que le hacía no hacer más que tomar la perilla y tratar de girarla, tocar la puerta, golpear la puerta para entrar. Mas en vano era todo, lentamente y como si no estuviese consiente en aquel momento la navaja de su mano se perfilaba a su cuello. Era el punto clave el que terminaría con su dolor lo más rápido posible…
-¡Jimena!- y tras aquel grito un fuerte ruido detuvo con un susto el eminente suicidio de la joven que miraba solamente como su puerta era destruida, y tras de aquella acción…
-Juan Carlos…- decía con un nudo en la garganta que le hacía reaccionar, mirando con terror aquella navaja en su mano y haciendo que sus ojos volviesen a dejar escapar su llanto, esta vez lleno de miedo por darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer…
-¿Acaso estas tonta? No vuelvas a intentar esto en tu vida Jimena…- molesto y a la vez lleno de preocupación aquel se acercaba hasta donde la chica envuelta en llanto se ocultaba, ignorando su dolor la tomaba en sus brazos y la abrazaba fuertemente con cariño…
-Tú no estabas aquí… ya no estabas aquí…- decía entre lagrimas, cerrando sus ojos y abrazando con fuerza a quien le pertenecía su corazón, sintiendo que se le escaparía de pronto de nueva cuenta, dejándola en aquella oscuridad donde se había metido desde el primer adiós que él le había dicho…
-Pero ya estoy aquí Jimena…- con un tinte serio y preocupado solo miraba por la ventaba y pasaba una de sus manos por los largos cabellos de la joven que solo lloraba, sin saber que sentir en aquellos momentos.”
Capitulo 6
-Alex despierta- se escuchaba una voz dentro de la cabeza del músico que de pronto poco a poco abría los ojos, sintiendo aquella molesta luz entrar a sus ojos, haciéndolo molestar un poco al reincorporarse de nueva cuenta a la realidad…
-¿Leon?...- decía al tallar sus ojos un poco y dejar escapar un bostezo que le hacían despertar de pronto captando la imagen de su mejor amigo y de aquel amor perdido frente a él. El silencio se apodero abruptamente sin hacer más que ponerse de pie sacudiendo sus ropas y tomando sus cosas de momento…
-Te volviste a quedar dormido en plenas horas de clase… ya son las tres menso- le decía al darle un par de golpes en los hombros haciéndolo reaccionar de pronto y mirarlo fijamente con sorpresa…
-Pero… ¿Y Colette?- preguntaba mirando hacia todas partes, buscando aquella figura que tenia de pronto tan presente, mientras que su amigo solo lo miraba con una ceja levantada y curiosa, y Ofelia solo miraba hacia otro lado tratando de ignorar el hecho de lo familiar que le resultaba aquel nombre…
-Otra vez andas soñando despierto o algo por el estilo hermano, porque no vi a nadie cerca de ti desde que salimos del edificio…- con seguridad le decía al cruzarse de brazos y observar la reacción de desilusión que se forjaba en el rostro de su amigo que solo respiraba profundamente y cerraba los ojos con aquel aire desilusionado por la situación…
-Vale puede ser… sabes que después del accidente tiendo a inventar cosas muy bizarras- decía al reír ligeramente y volver su mirada a aquellos dos que impaciente le habían estado esperando…
-Pues vámonos entonces… dijimos que llegaríamos a las 4 a más tardar-
-Así se habla hermano… vamos ya- sonriente como siempre tomaba de la mano a la chica de cabello hasta los hombros que miraba de reojo al joven músico que le ignoraba por completo al comenzar a moverse lejos de la facultad.
No muy lejos de ahí se veía caminar tomados de la mano a una joven pareja, que como si nada reian, charlaban y se miraban a los ojos con aquel destello que habia desaparecido por mal entendidos al paso de los anios…
-Que raro…- decia entre un suspiro la chica que miraba a sus alrededores al ir caminando mientras que el que le tomaba de la mano le miraba de reojo con una sonrisa…
-Si bueno… es que hace mucho que no andabas por las calles encerrada en tu casa nunca vas a saber que es normal y que es raro…- con un tono entre broma y sarcasmo sonreía mientras que ella solo negaba con la cabeza al mirarlo y levantar las manos de ambos que iban estrechadas…
-No me refiero a eso, si no a esto… ¿No te parece muy raro después de lo que paso?- le preguntaba sin detener su camino entre toda la gente que invadía las calles, moviéndose de un lado a otro como la forma mas viable de movilizarse en aquella gran ciudad…
-Bueno… si, pero nosotros siempre fuimos muy raros, ¿Qué no?-
-Cierto- cerrando sus ojos por un momento sonreía ligeramente sin poder evitarlo, solo siendo observada por su consorte que sonreía igual al tenerla de nuevo a su lado.
“Pasaron los años y Jimena no sabía mas de Juan Carlos; parecía como si de la nada había desparecido. Así que lentamente trataba de reincorporarse y seguir adelante con su vida. Tenía 18 años recién cumplidos y el amor no había tocado a su puerta de nuevo. Aquello en si no le afectaba en ese momento, su mentalidad era más abierta y el hecho de encontrarse sola, según ella, la hacía ser más fuerte. Pero en realidad la hacía cometer los errores más grandes de su vida.
De pronto y con aquella actitud sin sentimentalismos, hombre tras hombre comenzaron a dejar una huella en su vida, vacios y vánales ahora eran sus besos y su corazón perdía aquella ilusión y creencia en la magia…
-Jimena… ¿Estas bien?- preguntaba su hermana mayor, Margaret que era como su mejor amiga. Desde pequeñas un lazo especial se había creado entre ellas a pesar de llevarse 6 años de diferencia. Margaret siempre se encargo de estar con su hermana en los momentos que le necesitara, así como Jimena lo hacía cuando ella la necesitaba. Eran las mejores amigas de toda la vida y por ello, en aquel momento sin siquiera saber lo que estaba ocurriendo, Margaret sabia que algo sucedía en el mundo de su hermana menor, pues le notaba con una expresión mas fría y una alegría fingida, algo que había apagado la luz de Jimena inquietaba a Margaret…
-Si, estoy bien Maggie, es solo que esto algo cansada por la escuela, no creí que la universidad fuera así de pesada- decía dejando escapar una desabrida risa que solo reafirmaba la preocupación de su hermana mayor…
-Jim… ¿Es por lo que sucedido con…?-
-No… no es por eso y no es necesario que lo menciones a él…- estoy bien- interrumpía de repente al ponerse de pie, dejando ver en su expresión aquel aire melancólico y lleno de tristeza que le traía el remover de aquella marca de su pasado…
-Jimena…- le llamaba de una manera inutil al verla alejarse de pronto. Sin haber recibido respuesta y solo ver alejarse a su hermana menor, aquel silencio, solo la dejaba con más preocupada de lo que ya estaba.”
La noche pasaba lenta y de nuevo el insomnio había atacado a la joven escritora que frente al computador solo respiraba profundamente. Nada nuevo salía de su imaginación, la última página que había escrito había sido hacia ya más de 3 días, desde que aquel reencuentro con su pasado se había presentado. Desde aquel entonces Lucas no la había dejado en paz. Encuentros “casuales”, llamadas telefónicas, correos electrónicos eran los medios a los que el recurría para llegar a ella. Mas la estudiante de literatura no deseaba saber más de él… El pasado, es el pasado… y atrás es donde debe quedar… pensaba ella a cada momento que aquella situación se le venía a la mente. Aquella situación se volvía frustrante y solo interrumpía el proceso creativo y en consecuencia detenía la continuación de su novela…
-¡Carajo!- gritaba con fuerza al sujetarse de la cabeza con desesperación al ponerse de pie y comenzar a caminar de unlado a otro de la habitación. No había a donde correr, la lluvia de pronto le impedía salir, la cama no era opción por su insomnio y el seguir dando vueltas en la habitación o en toda la casa no era una buena idea por el ruido que podía molestar a su compañera de departamento…
-¿Qué hacer?- se preguntaba al mirar de un lado a otro, cuando de pronto su teléfono móvil comenzaba a timbrar. De inmediato lo tomaba entre sus manos y al mirar el número indicado, una sonrisa sarcástica se formulaba en sus labios. Aquel le pertenecía al mismo que por 3 días había estado tratando de comunicarse con ella. Pensativa solo unos segundos decidió acceder a responder a la llamada…
-¿Bueno?... ¿Acaso te gusta despertar a la gente a las casi 5 de la madrugada?- decía al apenas responder el llamado, recibiendo como respuesta una sonrisa que le era del todo familiar y que de pronto le hacían sonreír…
-No me digas que estabas dormida… por qué no te lo voy a creer-
-Me conoces mejor de lo que recordaba… ¿Qué quieres Lucas?-
-Hablar contigo… verte…- con una voz suave aquellas palabras retumbaban en la cabeza de la joven escritora que tomaba asiento al filo de la cama, sintiendo aquellos nervios que solía sentir cuando escuchaba aquella voz, en los buenos tiempos, en los tiempos en que ambos llegaron a estar juntos…
-Lucas… por favor no sigas con eso…-
-Es que no puedo evitarlo Kira… por favor, déjame verte, vayamos a algún lado- le decía con aquella voz alegre que le caracterizaba y que sin poder evitarlo la hacia sonreír, relajarse de pronto hasta el punto de hacerla recostarse en la cama, tranquila como pocas noches había conseguido…
-Una sola vez y date por complacido…-
-¿Por qué no me dejas intentarlo de nuevo Kira?-
-Por que…- cerrando sus ojos dejaba escapar un suspiro cargado de los sentimientos encontrados que él le hacía sentir…
-Conocí a alguien más Lucas…- le respondía de la nada, mordiendo su labio inferior y manteniendo sus ojos cerrados como con temor, solo guardando silencio esperando escuchar la respuesta del otro lado de la bocina. Mas unos cuantos segundos le hacían sentir que había cometido el mayor error de su vida…
-¿Nos vemos mañana?- abruptamente le respondía, sorprendiéndola un tanto y haciéndola sentir de nuevo nerviosa…
-Te buscare en la entrada de la facultad la una de la tarde… ¿Está bien?-
-Si… está bien-
-Nos vemos mañana- y sin darle tiempo de responder a ella, colgaba. En aquel momento la escritora quedaba en el silencio de la noche, escuchando solamente la lluvia caer fuera de su ventana, sintiendo las emociones mezclarse en ella… No fue del todo una mentira… y aun así… pensaba al mantener sus ojos abiertos fijos al techo alto de su habitación, tratando de recordar porque de pronto se encontraba mas confundida.
Desde cada uno de los salones de la facultad de música se escuchaban maravillosas tonadas de los estudiantes que poco a poco progresaban con el instrumento que deseaban especializarse. Todos con pasión a cada hora, en cada clase ponían todo su empeño para ser mejores. Mas esto se veía mejor reflejado solo en las clases donde la teoría nada tenía que ver, nada de historia o literatura que servía como enriquecimiento general. Cuando se trataban de estos cursos la mayoría prefería saltearse las clases y salir a los jardines para seguir practicando con su instrumento como fuera posible para así pasar el tiempo. Entre este grupo se encontraba el joven músico a solas, pues que su mejor amigo se encontraba encerrado en alguno de los salones vacios, con Ofelia. En el pasado del joven de cabello largo y apariencia descuidada se encontraba ese nombre muy bien grabado, más que nada en su corazón. Durante sus años en la preparatoria Ofelia y él se habían convertido en la pareja perfecta, se conocían desde años y eran los mejores amigos, lo que les hacia tener una lazo único, fuerte que los hacía ser aquella pareja especial que muchos envidiaban. En aquel tiempo el camino hacia la música se veía distante en el camino de él, en aquel tiempo deseaba ser médico. Pero el giro drástico que sufriría en el último semestre de preparatoria lo cambiaria todo. Su padre dejo su hogar abruptamente, dejando solo como legado una vieja guitarra eléctrica y otra acústica, en aquel momento teniéndolas en sus manos con coraje, aquel instrumento se volvería su vida y su vida entraría en un torbellino que le haría cambiar su actitud hacia todos, hasta hacia su querida Ofelia. Comenzaba con desplantes de frialdad hacia ella y luego lentamente comenzaba a alejarse de ella, encerrándose en aquel mundo donde sus problemas eran grandes y su única menta en la vida era ser mejor que lo que era su padre. Aquello solo afecto terrible su relación sin siquiera el darse cuenta y solo recibió como pago la traición de ella…
-¿Por qué hiciste esto?- preguntaba el lleno de ira al encontrarse fuera de la escuela, a solas en uno de los callejones de los alrededores...
-Por que tu ya no estabas ahí…- decía con un tono algo molesto y a la vez lleno de sentimientos que no le permitían siquiera mirar a los ojos a su novio que molesto y frustrado se daba la vuelta quedando en silencio por un largo tiempo…
-Y tu no me buscaste… solo me dejaste ir…- como un reclamo decía el al momento de soltar un puñetazo hacia la pared más cercana, sintiendo un dolor inmenso recorrer su cuerpo y la humedad que le provocaba la sangra que comenzaba a fluir de sus nudillos, logrando llamar la atención de la joven Ofelia que le miraba con temor de pronto, provocándole acercarse a él…
-Discúlpame pero yo…-
-No tienes nada que decir… debí de suponerlo… mejor vete con Joshua, el siempre va a estar ahí para ti, no como yo- con sarcasmo decía y con pesadez comenzaba a caminar alejándose de aquella escena donde solo quedaba Ofelia con aquel aire de culpabilidad, con aquellos sentimientos cargados que le hacían darse cuenta del error grande que había cometido y que ahora no podía dar vuelta atrás. Mientras que el joven músico, solo tenía en mente la idea de querer desaparecer de pronto del mundo y poder concentrarse en lo que le interesaba en aquellos momentos, no mas amor, no más preocupación por alguien más… Solo seria yo y el mundo… pensaba al caer de pronto en que el tiempo había pasado y que ya no valía la pena pensar en aquel amor y tiempo perdido por aquel momento que cambio su vida.
“Era una tarde cualquiera y la hora de salida para los chicos de la preparatoria se anunciaba con el estruendoso timbre, que anunciaba igual la llegada del fin de semana. Todos ansiosos y apurados tomaban sus cosas y corrían fuera de los salones empujándose unos a otros, el momento de ser libres de aquel horrible uniforme y de las tareas había llegado. El fin de semana era descanso para muchos, pero para algunos otros significaba poner a trabajar la creatividad. Ese era el caso de una joven de cabello corto con gafas de marco oscuro, que entre sus brazos llevaba unos cuantos libros y una libreta donde iba escribiendo al ir caminando de la manera más precavida de las multitudes que la pasaban de largo una y otra vez. Su nombre era Colette, una alumna ejemplar, algo callada pero aun así muy bien conocida por sus premios ganados en los concursos internos de literatura del colegio. Colette era de aquellas chicas que no se pasaba horas preocupándose mucho por su aspecto, era una chica linda por naturaleza y la inocencia de su aspecto la hacía ser interesante para varios desus compañeros, mas para ella no era interesante rodearse de aquellos y dejar de lado sus estudios. Se encontraba en el último semestre de preparatoria y su mentalidad estaba fijada en el próximo examen de admisión que se acercaba cada vez más.
Así que el hecho de ser fin de semana no le llamaba mucho su atención y lo único que deseaba era salir del colegio y esperar a que llegaran por ella, esperando hacerlo sin sufrir ningún accidente. Pero su suerte, no era del todo buena siempre y en aquel momento justo antes de pasar el portal principal del colegio su cuerpo chocaba con otro. Los libros de sus brazos caían al suelo y su expresión de inmediato mostraba vergüenza y de rápidamente agachándose comenzaba a recoger los libros…
-Discúlpame… es que no iba por donde iba- decía ella sin siquiera mirar con quien había sido el impacto, importándole solamente salir de aquella situación o más rápido posible…
-No te preocupes… también ha sido mi culpa- se escuchaba en respuesta una voz que le era desconocida por completo y le hacía levantar la mirada de inmediato, encontrándose de frente a un chico de estatura mayor a la promedio, que tras sus gafas ocultaba una mirada melancólica. El silencio se forjo de parte de Colette que se quedaba mirándolo por un momento, solo observando con sorpresa como aquel se agachaba junto a ella y le ayudaba a levantar sus cosas del suelo, para luego ayudarla a ella a ponerse de pie…
-¿Te encuentras… bien?- preguntaba si apenas momentos antes de quedar sin aliento al mirar fijamente a los ojos a la chica que inconscientemente sujetaba de la mano. Aquella primera vista, los hizo permanecer por un momento en silencio solo mirándose uno al otro como si se reconocieran de algún lugar…
-Soy Colette…-
-Yo… soy Alex- quejándose de pronto se tomaba de las manos y miraba las manos de la chica de cortos cabellos que observaba con sorpresa el rastro rojo y húmedo que había quedado en estas…
-Es…estas sangrando- decía Colette al tomarle del brazo para así llevarlo con rapidez a la enfermería del colegio, dejando atónito al joven músico que solo se dejaba llevar por ella, sintiendo algo en su pecho que le hacía sentir calidez, una calidez que en aquel momento le hacía olvidar por unos instantes aquel mal sabor de boca que le había dejado, el dejar a su primer amor atrás.
Desde ese momento preciso, aquellos dos no volverían a estar lejos uno del otro por un par de años, antes de que el destino les separara abruptamente y no les dejara volver a saber uno del otro, por un largo tiempo.”
Al paso de los días, de nueva cuenta aquel viajero se encontraba en la ciudad que lo había visto crecer, donde podía sentirse cómodo, a pesar de llevar bien presente la sensación de no haber logrado mas que fracasos en su viaje de ya casitres años en busca de algo que aun no descifraba y que en aquellos momentos había perdido esperanza de encontrar. En aquellos momentos sus primeros nuevos pasos en aquellas calles lo hacían sentir mejor poco a poco pues al fin había terminado todo.
-No lo puedo creer…- decía una voz de pronto al abrirse la puerta de una agradable casa en las colonias de fuera de la ciudad. Aquella voz de sorpresa era de una joven de cabellos de color azul que miraban al joven de cabello largo con una expresión llena de emociones, mas dejando aflorar aquella de placer por volverle a ver…
-No molestes Farah solo déjame pasar- con aquel tono un poco seco pasaba de largo a su hermana menor que solo lo miraba de reojo al dejar escapar un suspirar algo melancólico al cerrar la puerta. Las cosas en aquella casa no habían cambiado mucho, el silencio de aquel lugar para tres se mantenía, el orden de las cosas seguían siendo el mismo, solo con algunos objetos que faltaban en la habitación, mas de ahí todo era como aquel viajero lo había dejado antes de partir…
-¿Y mama?- preguntaba al entrar a su habitación y dejar sus maleta y aquel desgastado estuche de guitarra, para dejarse caer en la cama y mirar al techo con aquel tinte de insatisfacción en su rostro…
-En el trabajo… es temprano aun para que allá regresado… ¿Qué no te acuerdas?- con sarcasmo se refería a su hermano quien solo cerraba sus ojos por un momento y dándose la vuelta le otorgaba el silencio de su espalda a aquella joven que desde el marco de la puerta lo miraba con tristeza. La situación entre ellos no había cambiado para nada, desde antes de su partida hasta aquel día los resentimientos de el hacia ella seguían estando a flor de piel…
-Se que poco te importa… pero me da gusto verte de nuevo- decía algo acongojada, pero sin mas y en silencio desaparecía de la escena dejando a su hermano recostado en su cama, mirando fijamente a la pared mientras que escalofríos recorrían su piel debido a aquellas palabras… Han pasado casi tres años, y es lo mejor que puede decirme… Pensaba al cerrar sus ojos y respirar profundamente esperando poder conciliar un poco el sueño después de aquel viaje tan largo que a final de cuentas lo había regresado a casa.
Capitulo 4
“La noche era silenciosa y al pie del balcón de una casa de dos plantas se veía la figura sigilosa de un joven que con algo de temor aguardaba a la salida de la joven enamorada que con una sonrisa ansiosa pero de una forma silenciosa salía de casa para llegar hasta donde aquel joven, con expresión preocupada le esperaba…
-Perdona la tardanza Carlos…- decía respirando profundamente y con algo de emoción acercándose a el para abrazarle con cariño, esperando la respuesta de su parte, mas una reacción fría era la que a final de cuentas era recibida, lo que la dejaba con un aire de confusión y algo de temor, al alejarse lentamente del cuerpo de su amado quien sin poder mirarla a los ojos le daba la espalda…
-Jimena… ya no puedo con esto- y era lo último que la joven lograba escuchar con claridad. Su corazón y su mundo tal cual lo había conocido se había destruido de pronto y ahora…
-No… no es verdad lo que me estas diciendo, ¿Verdad? Es una broma… lo se…-
-No Jimena… yo, ya no puedo seguir contigo… me sofocas demasiado yo…- se detenía en frio y dándose la vuelta se encontraba con Jimena que envuelta en un llanto silencioso pero incontrolable, había caído al suelo al recibir aquellas palabras, sin poder creer lo que escuchaba, sintiendo que su corazón poca poco iba fracturándose en miles de pedazos…
-Pero, pero yo te amo… ¡Yo te amo Carlos! ¿Cómo puedes hacerme esto?- comenzaba a decir desesperada mientras que el joven solo la miraba con un dolor y lastima, sin saber que mas decirle, sin saber que hacer, pues el acercarse a ella no era opción…
-Jimena por favor no quiero dañarte mas…- y dándose la vuelta comenzaba a alejarse de ella con un aire de culpabilidad tan grande que le haría regresar en cualquier momento, pero que sabia muy bien que debía controlar…
-¿Has encontrado a alguien mas?- preguntaba con fuerza al ponerse de pie de una manera tambaleante, mirándolo si apenas a travez de las lagrimas que seguían saliendo de sus ojos…
-No, Jimena no es eso… perdóname- sin mirarla siquiera seguía su camino hasta perderse en aquella oscuridad, dejando a solas bajo la noche a la joven que con el corazón hecho pedazos sentía que ya nada tenia algún sentido en aquel instante, que ahora todo lo que había vivido parecía una mentira, que coraje y tristeza le afloraban por lo ingenua que se sentía en aquel momento y que ni el llanto de sus ojos podría calmar. “
-Kira disculpa si lo he dejado entrar pero…-
-No importa Hilda… por favor déjanos solos- decía la joven escritora que sacándose la chaqueta la dejaba caer en uno de los sillones de la sala donde ahora se encontraba frente a frente con un joven de no mucha estatura, con el cabello corto y vestimenta casual. Aquel que se encontraba frente a ella mostraba una sonrisa que no podía ocultar y ella con una aire de incomodidad se sentaba en uno de los sofás de la habitación mirándolo si muy apenas de reojo…
-Kira… ¿Te molesta que este aquí? Si lo deseas me voy- con un tono de voz sutil se dirigía a la chica que negaba con la cabeza y dejaba escapar un profundo suspirar al cerrar sus ojos por un momento…
-No seas tonto Lucas por favor… siéntate ¿Te ofrezco algo?- preguntaba por mera cortesía al mirarlo de reojo y recibir la respuesta silenciosa de aquel joven que se despojaba igual de suchaqueta color naranja y al sentarse la ponía sobre sus piernas, sin despegar ni un minuto su mirada de la joven escritora que acomodándose en el sofá realizaba un gran esfuerzo y fijaba sus pupilas sobre las de aquel invitado suyo. El silencio por un buen rato ataco a la habitación y la incomodidad por la extrañeza del asunto para ambos se hacia mas grande. El sonido del reloj colgado en la pared se hacia a cada segundo mas fuerte y las respiraciones de ambos sin ponerse en sintonía siquiera se escuchaban al unisonó, sus miradas perdidas una sobre la otra…
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?- preguntaba de pronto quebrando aquel silencio para deshacerse de aquella curiosidad que desde que sus ojos lo vieron de nuevo la había invadido sin poder controlarlo…
-Te busque mucho… mi hermana te vio en la universidad me lo dijo… y yo… desde que lo supe bueno, fui con mis amigos en tu facultad, fui con cada uno esperando encontrarte pero…-
-No te pregunte por una historia de cómo y por que… solo dime que quieres…- exaltada se ponía de pie respirando profundamente y soltando su cabello por un momento, para relajarse tratando de no perder la cordura en aquel momento de tenerlo de nueva cuenta frente a ella después de ya mas de 3 años…
-Te dejaste crecer el cabello… te vez muy linda- decía al sonreír ligeramente manteniéndose calmado al mirar cada movimiento que ella realizaba, mostrándose como maravillado y que a la joven escritora le resultaba tan familiar y que sin poder darse cuenta le hacia sonreír…
-¿Qué quieres Lucas?- preguntaba de nuevo insistente con una calma mas notable en su porte así como en su expresión al aun así darle la espalda al joven que silencioso se ponía de pie para acercarse poco a poco hasta donde ella se acercaba, posando sus manos sobre la cintura de ella que de inmediato se sobre exaltaba y se daba la vuelta para alejarse un par de pasos de el, mirándolo fijamente, con aquel ligero sonrojo en sus mejillas al tenerlo de nueva cuenta tan cerca…
-Kira… dame un beso…- en un susurro aquellas palabras salían de su boca y sus manos veloces tomaban las delicadas de ella que se quedaba en silencio bajando la mirada y solamente sonriendo con sutileza...
-No pensaste que seria tan fácil… ¿Verdad?- le respondía sutilmente al soltar sus manos y mirarle fijamente mientras que aquella sonrisa se mantenía en sus labios, que trataban de ocultar las lagrimas que desde sus ojos estaban a punto de salir, llenas de emociones que aquella situación le hacia sentir…
-El hecho de que estemos aquí de nuevo frente a frente no significa que sucumbiré a tus brazos de nueva cuenta… no como la ultima vez donde, fui yo la que cometió el error de creerlo- decía ella al respirar profundamente y cerrar sus ojos antes de pasarlo de largo y encaminarse hasta la puerta principal, dejando atrás a Lucas que con un respirar profundo mantenía la sonrisa confiada en su rostro y tomando su chaqueta con fuerza entre sus manos seguía a la escritora que esperaba con la puerta abierta y la mirada al suelo…
-Pero esta vez… yo no me rendiré tan fácil…- decía por ultimo antes de salir del departamento, dejando con un sentimiento confundido dentro del pecho de la joven que con sus ojos cerrados solo lo dejaba ir de nuevo… Por que tenía que ser esto… Se reprochaba al dejarse caer con desgano sobre el sillón de la sala, para así en silencio dejar escapar las sigilosas lágrimas que llenas de recuerdos y emociones escapaban de ella.
Pasaron un par de días y parecía ser que poco a poco todo en la vida de aquel músico volvería a la normalidad. Había regresado a la escuela a terminar sus últimas clases de música, su madre había quedado feliz con verlo de nuevo y sus amigos lo habían recibido de la mejor manera. Pero aun así un pensamiento vago todas las noches, a cada momento en el día que se encontrara solo, le regresaba a la mente y le hacia cuestionarse a si mismo si el regresar fue lo mejor que pudo haber hecho. La expresión en su rostro aquella mañana mostraba aquel dilema que lo hacia mantenerse en silencio al encontrarse a la mesa tomando el desayuno. Su madre había salido a trabajar desde muy temprano y su hermana tenía distintos horarios para dormir ya que había dejado la escuela años atrás y sobre trabajo no era fácil hablar con ella. Así que se encontraba solo, mirando fijamente a la nada mientras que el tazón de cereal reposaba frente a el, mientras que el silencio florecia en toda la casa haciéndolo sentir incomodo…
-Farah… me voy a la escuela, mama te ha dejado el desayuno- informaba tras tocar a la puerta de la habitación de su hermana, esperando que esta le escuchara, mas como era común ninguna respuesta era recibida. Sin más tomaba la vieja mochila que acostumbraba llevar a todas partes, el estuche de su guitarra, listo para un día más de clases. El día era uno lluvioso, agradable para el que sin una sombrilla se dirigía hacia la puerta principal…
-¡Espera!- gritaba de pronto la hermana menor del músico que se detenía abruptamente al estar sujetando la perilla, girándose solo un poco para encontrarse con la sorpresa de que su hermana se encontraba arreglada y con una sombrilla negra en sus manos que se extendían hacia el…
-Toma… te vas a mojar todo después- decía al sonreír ligeramente dejando perplejo a su hermano que sin saber que decir solo tomaba la sombrilla y asentía mirándola de reojo. El silencio por unos momentos los atrapo…
-¿A dónde vas?-
-Pues… aunque lo creas o no… voy a trabajar- con una sonrisa plena se daba la vuelta y se encaminaba a la cocina dejando atrás a su hermano que no podía creer aquellas palabras. Sus ojos solamente se cerraban por un momento y sin decir mas salía de casa, dejando a su hermana menor a solas donde su sonrisa se borraba y un aire desilusionado se mostraba en su mirar al observar como la taza blanca se llenaba con el café caliente... Y ahora se preocupa por mí… Pensaba el músico al dejar caer el paraguas en la entrada del jardín sin importar sentir la lluvia caerle encima, solo levantaba su mirada y admiraba aquel paisaje tan caótico que aquella lluvia podía ocasionar en la gran ciudad.
Después de pasar unas cuantas cuadras y terminar con las ropas totalmente empapadas, el joven músico respiraba tranquilo al ver como la lluvia poco a poco iba cesando. Su aspecto se había vuelto más revoltoso por el agua y si mirada vaga aun se encontraba al frente sin observar a quienes le miraban pasar con una expresión por su mal aspecto, cosa que a el poco le importaba. Eran las 7:43 am y aun faltaban minutos para que las clases iniciaran y el ya se encontraba frente a la facultad con una expresión desganada…
-Mira, mira… si como siempre has llegado temprano, me das tanta flojera- decía de pronto una voz grave y familiar para aquel que forjaba una sonrisa sarcástica al rolar los ojos hacia un lado para encontrarse con su amigo de toda la vida: Leon, un chico de corta estatura, con una siempre reluciente sonrisa para hacer contraste con sus oscuras y viejas ropas que se rehusaba a desechar. Desde que se habían conocido en los primeros años de escuela, aquellos no volvieron a separarse nunca, y a donde fuera uno el otro le seguía sin temor. Así que por eso se encontraban los dos en la facultad de música, uno guitarrista y el otro pianista empedernido, romántico a morir aunque su aspecto no lo mostrara del todo….
-Mira quien habla… si tu estas igual de temprano que yo… ¿Qué no?- con aquel tinte de sarcasmo característico de su persona, el joven músico se acercaba a su viejo amigo para tomarle por los hombros y así seguir con su camino hasta la entrada a la facultad...
-Pues si, pero yo no vengo por placer, vengo por que me quede de ver con O…felia…- decía entrecortado al mencionar aquel nombre al mirar de reojo a su compañero que sin inmutarse seguía caminando al soltarlo sin brusquedad, para llegar hasta una de las jardineras donde dejaba su mochila y estuche de guitarra para respirar profundamente al cerrar los ojos…
-¿Cómo esta la vieja arpía?- preguntaba al mirar de reojo a Leon que solo mostraba una mueca de culpabilidad por haber tocado aquel delicado tema para su guitarrista amigo que recogía sus cabellos en una coleta de caballo para comodidad…
-Lo siento hermano… no iba a decirte por que ya se como te pones…- suspiraba con pesadez al sentarse en una de las bancas bajo el domo de la entrada principal. Mientras que con la mirada era seguido por el joven músico que retomando sus cosas le seguía y se sentaba a su lado…
-No te preocupes… ellas es lo que menos me molesta en estos momentos- decía al dejar caer todo su peso en la banca al tratar de relajarse un poco, sintiendo la incomodidad de la humedad en todas sus prendas. En un momento poco a poco comenzó a verse llena toda la explanada de la facultad, dejando rezagados entre la multitud a los viejos amigos que solo miraban a la gente pasar mientras que el tiempo seguía pasando…
-¿Todavía sigues pensando en eso?- preguntaba Leon al mirar a su alrededor esperando escuchar la respuesta de su mejor amigo, quien solo ponía su mano en el hombro de el y se ponía de pie ignorando la pregunta por completo al tomar su mochila y el estuche de su guitarra. Estirando su cuerpo un poco y respirando profundamente volteaba a verlo de reojo haciendo un simple gesto para que le siguiese… ¿De que sirve perder el tiempo en eso? Ahora solo debo concentrarme en la música… nada mas… pensaba al caminar entre los demás estudiantes de la facultad que charlaban dentro de sus grupos, sin percatar por completo la presencia de aquel músico y su viejo amigo que corría tras de el, con aquel aire de comprensión hacia su amigo de años.
-Kira… ¿Me…escuchas?- preguntaba una voz entrecortada por la bocina del teléfono celular que sostenía la mano de la joven escritora que hacia todo lo posible para poder responder, pero el viento, el ruido del trafico y la interferencia natural del medio le impedía responder…
-Hilda no te escucho nada… pero ya llego a la casa ¿Vale?... nos vemos allá- y sin decir o esperar a escuchar respuesta terminaba la llamada y continuaba con su camino.
Eran aproximadamente las 6:46 am de un pacifico sábado en la ciudad capital, los enigmas que la habían llevado hasta ahí eran confusos para ella misma pero a final de cuentas se sentía bien, el intercambio a su 6 semestre en literatura la habían impulsado a llegar hasta ahí, para tener un buen historial para sus próximos años de practica profesional. La gran ciudad de noche como siempre lo habían dicho era peligrosa en la noche, pero poco le importaba a esta joven que solo necesitaba respirar un poco, relajar la menta y tratar de encontrar una coherente continuación a lo que se encontraba escribiendo. Su meta en la vida era poder trabajar en una famosa editorial, mas el hecho de publicar algo desde muy joven se había convertido en uno de sus sueños y había convertido a la vez a la escritura en uno de sus hobbies predilectos.
A cada paso dado, un pensamiento que la mantenía alejada de aquel ambiente tan ya activo que desde temprano comenzaba a vivirse en aquel lugar. El sábado para muchos estudiantes era el día para descansar, despejar la mente de todo lo relacionado con el estudio y poder dormir bastante para recuperar todas las noches de desvelos vividas, pero para ella no era mas que un simple día que no se podía desperdiciar así como así…
-Desde que llegue aquí… solo escribo por ese recuerdo- decía de pronto en voz alta al detener su andar y levantar la mirada al frente y encontrarse con aquel maravilloso amanecer que se veía pasar atreves de los altos edificio, mostrando una sonrisa tan serena que se podía explicar solamente con el hecho de aquel recuerdo que en su mente día con día en aquel suelo, que hacia mas de 6 años no había pisado y que le hacia recordar la magia que vivió alguna vez.
-Noticia de último minuto. Alrededor de las 9:45 de la noche se ha detectado el inicio de un fuerte incendio en un bar localizado en las calles Gutiérrez y Libre, donde cientos de personas han quedado atrapadas… entre ellas los miembros de la banda, el dueño del local y otros empleados que ignoraron el inicio del incendio. Por el momento las autoridades correspondientes hacen lo posible para cesar el fuego…-
Las llamas del establecimiento se convertían poco a poco en una enorme fogata a la cual cientos de personas se acercaban a ver el espectáculo barbárico y heroico de los bomberos y miembros de la policía municipal que hacían todo lo posible para extraer los cuerpos de las victimas, con la esperanza de encontrarles con vida…
-Hemos podido sacar a tres de los 10 personas, pero por el alcohol dentro del establecimiento se hace cada vez menos posible a nuestros elementos entrar… pero aun así hacemos todo lo posible, no queremos que este nos cobre tanto numero de victimas…-
Las horas seguían transcurriendo, el tiempo se hacia mas corto a cada segundo que seguía pasando y el tiempo en aquella situación no era cosa que fuera bueno desperdiciar. Gritos de desesperación, de las victimas que aun tenían conciencia se escuchaban hasta fuera del bar y eran escuchados por los espectadores entre los cuales se encontraba familia, amigos y conocidos de quienes dentro de aquel local se encontraban disputando su vida de la manera mas cruel y dolorosa que le pudiera pasar a cualquier ser humano…
-Viene alguien de entre las llamas, ¡Rápido los paramédicos!-
Aquella figura era de un chico de altura promedio, que entre sus brazos el cuerpo inerte de una chica se encontraba y tras de el 5 personas mas, debilitas y a punto del colapso le seguían valientes y esperanzados de llegar hacia afuera, sin importar el dolor de las quemaduras que eran obvias que se les habían ocasionado por vivir aquella odisea y que los dejarían marcados para toda la vida…
-Rápido, traten a la chica… y al resto llévenlos a las unidades primarias… debemos de…-
Y como ultimo acto del espectáculo una fuerte explosión se sentía y se veía presenciada por todos aquellos que pensando estar a salvo ahora eran victimas mas de aquel estrago que aun quería ser apagado.
“El invierno se había apoderado de la ciudad, el manto blanco que en aquellas horas cubría cada espacio creaba el escenario perfecto para que los sentimientos de aquellos jóvenes adolecentes florecieran de momento sin poder detenerlo, tomándose de las manos, mirándose uno al otro con tanta sinceridad que hacia que la sangre por todas sus venas corriera a velocidad increíble y que su corazón, pareciera una locomotora a punto de descarrilarse. Aquella emoción era increíble y con el atardecer tras de ellos solo quedaba una cosa por hacer en aquel espectáculo maravilloso…
-Carlos… yo- intentaba decir la joven de 16 años que sin poder apartar la vista o hace algún otro movimiento, observaba como aquel joven de misma edad y con encantadora sonrisa lentamente acercaba su rostro al suyo…
-No digas nada Jimena…- bajando el tono de su voz al estar cada vez mas cerca del delicado rostro de la joven que iluminaba sus mejillas con un carmesí color, que le hacia sentir aquellos nervios… para ambos su primer beso…
-Te amo…- susurraba al cerrar lentamente sus ojos…
-Y yo a ti…- decía sin mas al cerrar sus ojos igual, colocando sus manos despacio y con timidez sobre la cintura de la chica que sentía las mariposas revolotear en su estomago. Ignorando ambos el frio que corría a su alrededor, con el choque de sus labios, aquello había desaparecido y la timidez quedaba atrás, acercando así sus cuerpos hasta quedar a una distancia mínima, perdiendo sus labios en aquel dulce e inocente beso.”
La joven escritora mostraba una sonrisa en su rostro, al encontrarse de nuevo dentro de su habitación, mirando de pronto atreves de la ventana que solo mostraba la lluvia incesante caer con fuerza sobre la ciudad. Una sensación de satisfacción le recorría por todo el cuerpo y no se trataba por aquel logro personal de haber escrito lo escrito, si no por que algo le indicaba que estaba a punto de cambiar su vida en cualquier instante, de cualquier manera…
-No es raro que ahora pueda escribir tan bien…- decía ella al apoyar sus manos sobre el escritorio, mirando fijamente a la pantalla del computador, manteniendo aquella sonrisilla en sus labios antes de cerrar sus ojos. Eran apenas la 2:12 am, y el sueño había arribado temprano…
-Ian…- susurraba ya al andar vagando en aquel subconsciente que hacia mucho no había logrado concebir…
-¡Kira! ¡Kira!... despierta- decía la joven Hilda que entraba sin pedir permiso a la habitación de la joven escritora que al escucharla de inmediato abría los ojos y fijaba su mirada en su amiga, con algo de molestia y a la vez con algo de susto…
-¿Qué rayos sucede?- preguntaba molesta al ponerse de pie y bostezar un poco mientras que su compañera la miraba fijamente y guardaba un silencio…
-¿Hilda?- preguntaba con curiosidad y preocupación al percatarse de pronto de la expresión seria de su compañera que ahora no podía siquiera soportar su mirada. Sin escuchar nada la joven se despojaba de sus gafas y recogía sus cabellos en una coleta de caballo, tomaba la chaqueta del respaldo de la silla y salía de la habitación…
-Maldición…-
-No… Kira… ¡Espera!- decía Hilda al reaccionar y correr tras de la escritora que se había detenido a la entrada de la sala, quedando en aquel silencio, mostrando solo una expresión incrédula y a la vez tan cargada de sentimientos…
-Kira…-
Capitulo 3
Pasaron 11 días mas y lo ocurrido parecía en aquel momento solo un distante sueño que había dejado marcados a varios de quienes en carne propia vivieron. Mas con el tiempo las heridas sanan y la vida tiende a seguir… no queda más que eso… seguir…
-¿Entonces te vas?- preguntaba uno de los miembros de la banda que en aquel incendio había decidido separarse y seguir sus vidas en otros caminos. En aquel lugar y en aquella hora todos juraron no volver a hablar del tema; lo hacían por respeto, por honor y por no abrir de nueva cuenta la herida que aquel terrible accidente había dejado en ellos…
-Si… es mejor- decía al colocar un cigarrillo entre sus labios, inhalando con profundidad la nicotina que solo le ayudaba a relajar su cuerpo, mientras miraba con atención a aquel quien por aquel corto tiempo había podido llamar amigo…
-Te entiendo, entonces… buen viaje camarada- le decía con una sonrisa un tanto melancólica al acercarse sin mas para darle unabrazo el cual era respondido con sorpresa por aquel que solo cerraba sus ojos y exhalaba lentamente el humo del cigarrillo…
-Antes que nada… toma, lo dejo para ti- mirándolo fijamente entregaba la carta y se daba la vuelta al no encontrar alguna otra palabra que decir, dejando aquel músico con un extraño nudo en la garganta y con la mirada perdida a la distancia, mientras que en sus manos aquella carta se estrujaba y se guardaba en la oscuridad de los bolsillos de su chaqueta.
El camino le esperaba y el tiempo no era para perderse en aquel momento, así que no quedaba más que tomar sus cosas y seguir adelante o tal vez volver hacia atrás.
“Saludos desconocido.
El poco tiempo que nos conocemos me ha hecho tomarte un extraño cariño. Tal vez no me creas, lo que será lo mas seguro, pero quiero decirte que además de cariño… e comenzado a sentir que… bueno tu me gustas ¿vale? Se que es una manera de mas de cobarde para decirte las cosas, pero nunca pudimos estar frente a frente para decirnos algo que no fueran bromas pesadas, sarcasmos o bueno aquellos comentarios que alguna vez nos hirieron, o al menos a mi.
No te digo esto para que tu corras y me digas lo mismo, ni que me trates diferente, aunque lo mas seguro es que eso pase, pero… como se que tarde o temprano vas a partir, me gustaría solamente que lo supieras para que bueno, al menos me recordaras como la loca chica que le gustabas.
Por favor no se los digas al resto de la banda o no dejaran de molestarme.
Por cierto, esta noche has tocado genial. ¿Y como lo se? Bueno sabrás por que lo se cuando la leas.
Abriendo los ojos muy lentamente los rayos de sol iban pasando bajo sus parpados, haciéndolo sentir aquella sensación molesta por no ser más que otro día el que se presentaba. Habían pasado nada más 5 días de su llegada a la ciudad y sentía lentamente el desahucio al no encontrar de nuevo lo que estaba buscando. En aquel momento sentía la necesidad de hacer alguna otra cosa, su tiempo se sentía tan malgastado que al encontrarse mirando fijamente aquel techo desconocido sentía la necesidad de salir de ahí y regresar a lo que era antes. Sin ganas siquiera sabia que debía ponerse de pie, despertar y seguir con lo que hacia sin mas día con día. Mostrando movimientos desganados impulsando su cuerpo salía de la cama y poco a poco se despojaba de la camisa blanca que había adquirido como pijama, sintiendo como sus pies por si solos se movían hacia la siguiente parada que era sin dar alguna objeción a darse una ducha que esperaba le ayudase a despertar y volver a retomar aquel anhelo que lo había llevado hasta donde se encontraba, aunque solo fuese por un momento.
-El agua es diferente… todo aquí es… diferente- decía al sentir el agua tibia caer sobre su piel, sin poder hacer algún otro movimiento mas que cerrar sus ojos y respirar, dejando que el tiempo corriera lentamente. Mas sin poder controlarlo de pronto la tranquilidad se perturbaba por el estruendoso timbrar del teléfono de la habitación, que de inmediato lo hacia reaccionar…
-¡Carajo!- decía al esperar que el agua dejase de correr al cerrar las llaves y tomar una toalla que le cubriera la cintura hacia abajo al tratar de darse prisa, ignorando la humedad y el gua que aun caía de su cuerpo, solo esperando poder llegar a responder pero… Muy tarde… como siempre muy tarde… Se reprochaba al tener en mano el teléfono móvil, observando el parpadeo de un número extraño en la pantalla del aparato…
-Maldición…- se decía en un suspiro antes de dejarse caer de nuevo a la cama, a medio bañar y de nueva cuenta con aquella sensación recorriéndole el cuerpo, la que compraba con simples escalofríos, esperando así calmar su ansiedad.
Dándose las 11:00 am en toda la ciudad, el extranjero de nueva cuenta se encontraba fuera de casa, llevando sobre su hombro el estuche de su vieja guitarra, su pasión de años de la cual no podía alejarse a pesar de lo que estuviese buscando, iba con el manteniéndolo así en una realidad que le tranquilizaba, que le seguía mostrando quien era y que era lo que no debía cambiar por ningún motivo en su vida. Su misión, como la de muchos por aquella mañana era encontrar un empleo, para el algo temporal que solo lo mantuviera con vida en su estadía que poco a poco parecía que seria una corta, como muchas otras de sus paradas, pues… en el aire aun no se respiraba aquella sensación que le hiciera sentir lo que buscaba…
-Disculpe… ¿Sabe donde queda la estación de metro Libre?- se escucha tras de el una ligera vocecilla que le hacia voltear de reojo y percatarse de la presencia de otra persona que sin razón aparente se dirigía hacia el. El silencio lo abarco de pronto y una mirada funesta fue la respuesta que aquel joven estudiante pudiera recibir dándole el pase de partida de aquel lugar. La hostilidad de lo definía de momento, a aquel que sobre su hombro pendía un estuche, solo dedicaba su vida en aquel momento…
-No tengo tiempo…- decía de pronto en voz alta al sacar de sus bolsillos una cajetilla de cigarros maleada y de esta un ultimo cigarro que colocaba entre sus labios para encenderlo. El recorrer de la nicotina en su organismo de pronto le relajaba y le daba el ánimo de llegar hasta donde su destino indicaba. Un bar con luces de neón opacadas por el sol, con los vidrios polarizados y con aquellas mesas fuera se encontraba abierto en una ocasión especial…
-No te cansas de seguirme… esto esta dejando de parecerme gracioso- se escuchaba de pronto una voz sorpresivamente familiar para el que ocultaba su mirar incrédula al ver a la chica de cortos cabellos frente a el. En sus manos un par de baquetas y en su rostro una sonrisa sarcástica que de nueva cuenta dejaba sin palabras a quien la observaba… Maldición…
-Mas te valse ser bueno… no nos estamos andando con amateurs- advertía antes de entrar al local, dejando atrás al que de una manera perpleja la seguía con la mirada hasta que su fisonomía se perdía dentro del bar…
-lunes, martes, miércoles, jueves viernes… y hoy- se decía en voz baja al acomodar el tirante del estuche sobre su hombro, sintiendo una sensación extraña, como si algo de momento pareciera estar jugando con el y ella. Mas por el momento solo el cigarrillo que de estar en sus labios en instantes pasaba a ser parte del concreto tras haberle dado un par de caladas, antes de dejarlo caer y así apagarlo para seguir adelante y entrar a aquel lugar.
Capitulo 2
“Los rayos de solo no la dejaban pensar, su desesperación era tan grande y el silencio de la habitación la volvía loca.
-¿Pero que esta pasando?- se preguntaba al mirar a todo espacio del cuarto, encontrándose nada mas que con paredes blancas vacías, con espacios vacios, aquel lugar solo era habitado por ella… ¿pero por que? Quedaba la pregunta en el aire, cuando las lagrimas decaían de sus ojos lentamente, flagelándola por el interior, sintiendo la rabia florecer junto con el miedo, la alegría, la nostalgia de un amor… un amor que no había conocido…
-¡Quiero salir de aquí! Por favor sáquenme de aquí- comenzaba de momento al gritar con desesperación al hacer aun lado la silla donde se encontraba sentada, para así poder correr de un lado a otro, encontrándose con fuerza una y otra vez con aquellas paredes blancas que la cegaban…
-Jimena…- decía una voz dentro de su cabeza que la hacia detenerse, cerrando los ojos y respirando profundamente al tratar de controlar sus lagrimas…
-Carlos…- decía con aquella voz quebrada por el llanto, sintiendo de pronto un espasmo recorrer todo su cuerpo. Sus ojos cerrados invitando a la oscuridad y aquella voz arrullándola, como calmándola…
-Jimena…- volvía a escucharse dentro de ella, esta vez mas presente, mas cerca, más fuerte y los espasmos más constantes, sus ojos se abrían lentamente… la luz…
-¡Jimena! Por favor respóndeme Jimena- con desesperación se escuchaba la voz de su amado, mientras que de pronto algo de humedad comenzaba a sentir su cuerpo, junto con un frio intenso y un dolor insoportable…
-Car…los…- entrecortadamente las palabras comenzaron a aflorar de su boca y su visión de borrosa comenzaba a ser una mas clara, captando de pronto imágenes que la congelaron de pronto, el recuerdo de lo que había hecho con anterioridad, la respuesta del por que estaba ahí, sin poder moverse sintiendo dolor…
-Lo siento…- y fue lo único que con su ultimo aliento lograba decir.”
-Cuarenta y cinco paginas y es todo lo que has logrado Kira… un final, un suicidio sin ningún fundamente psicológico… ¿Acaso es bueno?- se decía al leer y releer lo que se encontraba en el monitor del computador, moviendo de un lado a otro su cabeza curiosa, incomoda y de nueva cuenta frustrada…
-Es pura… ¡Basura!- decía al tomarse del rostro y deslizar sus manos hasta su cabello el cual sujetaba con un poco de fuerza mientras que su mirada se iba fija hacia el techo de la habitación. Haciendo una respiración profunda y sus ojos se cerraban de pronto, dejando caer todo el peso de su cuerpo contra el asiento donde estaba…
-Lo bueno que esta noche Hilda no esta en casa…- decía al sacudir un poco la cabeza y ponerse de pie, tomando su chaqueta del filo del escritorio dejaba la habitación con tranquilidad, sus nervios aquella madrugada no se encontraban con ella.
-Eres increíble… estas contratado- decía con una gran satisfacción el líder de “Licántropos” la banda de casa de uno de los bares mas reconocidos de la ciudad, donde todo el mundo quería ir a pasar un buen rato y en aquella tarde ya tenían a un nuevo guitarrista…
-Solo tienes que decirnos tu nombre…- alzando una ceja con curiosidad la única chica del grupo, la baterista tomaba la palabra dejando a los demás miembros con aquella curiosidad sobre el aun anonimato del guitarrista de cabello largo que solo los miraba fijamente y mas a la chica hacia la cual dirigía una sonrisa un poco sarcástica….
-No necesitaste saber mi nombre las otras 8 veces que nos hemos visto… no veo por que ahora si…- decía al guardar tranquilo la guitarra color negro dentro de su estuche, mientras que el resto de la banda se quedaba sorprendido ante la respuesta y miraban a la joven de cortos cabellos que un poco molesta se ponía de pie dejando con fuerza las baquetas sobre la mesa…
-Mi nombre es Jimena…- decía sin mas al darse la vuelta tomando su chaqueta de cuero y colocándosela con rapidez a la vez que se disponía a salir del bar, dejando atrás al joven de coleta de caballo que miraba fijamente como se alejaba, sintiendo un remordimiento y extraña sensación al escuchar aquel nombre…
-La hiciste enojar… pero no te preocupes ella se enoja con todos, es como una bienvenida- le decía el tecladista del grupo tratando de tranquilizarlo respecto a lo que había sucedido esperando encontrar una respuesta, mas la mente del joven guitarrista se encontraba distante… Ella…
-Te veremos en la noche… de preferencia antes de las 8…- le indicaban antes de dejarlo solo sobre el escenario, del cual tardaba en bajar.